El anhelo de una mujer por recuperar su silueta tras haber tenido tres hijos se transformó en una experiencia de horror que puso en riesgo su salud y la ha obligado a enfrentar costosos gastos médicos.


Las cicatrices en su abdomen y las secuelas en su salud sólo son la parte visible de la pesadilla que Wasleska Durán, de 31 años, ha vivido desde que decidió someterse a una abdominoplastía.