Santo Domingo.- La comunidad ubicada en la cañada de La Arenita de La Puya, en Arroyo Hondo, en el Distrito Nacional, enfrenta momentos de angustia tras las recientes inundaciones, que obligaron a familias a abandonar sus hogares y dejaron pérdidas materiales significativas.
Josefina Heredia, quien vive cerca de la cañada junto a su esposo y su hijo menor de edad con dificultad para caminar y otras enfermedades, relató que tuvo que salir corriendo de su vivienda en la madrugada cuando el agua comenzó a subir rápidamente.
“Me agarró el agua como a las cuatro y pico de la mañana, y cuando yo venía a ver, el agua estaba por ahí, ya el niño le daba ahí”, narró Heredia, quien ahora enfrenta la incertidumbre de no saber dónde llevará sus pertenencias, entre ellas una nevera y una cama mojada.
Pérdidas, temor y más lluvias en el pronóstico
La misma situación se repite entre otros residentes, quienes aseguran haberlo perdido todo. La preocupación aumenta ante el pronóstico de al menos tres días más de lluvias, que podrían incluir incluso granizadas.
Los testimonios reflejan el nivel de desesperación vivido durante la crecida del agua. Algunos vecinos relataron cómo tuvieron que movilizarse de emergencia para ponerse a salvo cuando la cañada se desbordó por completo.
Infraestructura dañada y reclamos comunitarios
Los comunitarios también denunciaron el deterioro de la infraestructura, en particular un puente destruido que, según indican, representa un peligro. Solicitan a las autoridades intervenir la zona, incluyendo propuestas como reforzar la estructura con muros.
- Además, hicieron un llamado al Ministerio de Deportes para que acuda en apoyo de la comunidad en materia deportiva.
Una víctima mortal en medio de la tragedia
En medio de la crisis, los residentes informaron que el cuerpo de un hombre fue recuperado tras caer a la cañada. Según versiones de comunitarios, el hecho ocurrió luego de que presuntamente fuera agredido y cayera al agua, donde murió ahogado.
Ayuda insuficiente y persistente incertidumbre
Aunque vecinos reconocen que las autoridades realizaron un operativo de limpieza y entregaron algunas ayudas, consideran que la asistencia ha sido insuficiente frente a la magnitud de los daños.
Mientras tanto, las familias permanecen en condiciones vulnerables, sin barandillas en el puente y con temor ante nuevas crecidas. La cañada de esta zona conecta además con el área conocida como “las 800”, lo que incrementa el riesgo para los residentes.
Ante este panorama, muchos evalúan abandonar temporalmente sus hogares en busca de refugio con familiares, mientras esperan una respuesta más amplia por parte de las autoridades.