Santo Domingo Este. — A las 2:52 de la tarde del día de su muerte, Esmeralda Moronta acudió a la Fiscalía de Violencia de Género de Santo Domingo Este en busca de ayuda y protección contra su expareja, Omar Tejada Guzmán, a quien denunció por presunto acoso, persecución y amenazas constantes tras la ruptura de la relación.

Sin embargo, pese a ese último intento por resguardar su vida, la joven fue asesinada minutos después al salir de la sede judicial. Su agresor la persiguió hasta un colmado cercano, donde le disparó mortalmente antes de suicidarse.

El caso ha generado cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades y la efectividad de los protocolos de protección para víctimas de violencia de género.

Investigación oficial

Ante la gravedad del hecho, la procuradora general de la República, Jenny Berenice Reynoso, ordenó una investigación para determinar si la Unidad de Violencia de Género de Santo Domingo Este activó correctamente los procedimientos correspondientes tras recibir la denuncia presentada por la víctima.

Denuncia y temor

En el documento depositado ante las autoridades, Esmeralda explicó que hacía aproximadamente dos meses había terminado la relación con Tejada Guzmán, pero este continuaba escribiéndole y acusándola de mantener otra relación sentimental.

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Además, denunció que supuestamente era vigilada mediante un sistema GPS instalado por su expareja y expresó que temía por su vida. Según el relato contenido en la querella, el hoy agresor había llegado el día anterior, 40 minutos antes de la hora acordada para buscar al hijo de ambos, comportamiento que aumentó aún más su preocupación.

La víctima solicitó a las autoridades una orden de alejamiento y que se tomaran medidas de protección ante el peligro que representaba su expareja.

Dolor y reclamos

Los restos de Esmeralda Moronta fueron velados de manera íntima por sus familiares en la funeraria de Los Girasoles, donde el dolor y la indignación marcaron el ambiente.

Sus hermanas aseguraron que la joven llevaba semanas viviendo con miedo y lamentaron que, aun buscando ayuda institucional, no pudiera evitarse la tragedia.

Esmeralda Moronta, quien se dedicaba al emprendimiento de pastelería, dejó dos hijos en la orfandad. Su muerte ha reabierto el debate nacional sobre la capacidad de respuesta de las instituciones frente a denuncias de violencia de género y la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección para las víctimas.