Santo Domingo.– Mientras miles de familias dominicanas celebrarán este domingo el Día de los Padres entre abrazos, fotografías y reuniones, para otras la fecha estará marcada por la ausencia de sus hijos, víctimas del colapso del Jet Set, ocurrido el 8 de abril de 2025.

Para ellos, cada recuerdo se ha convertido en una forma de mantener vivo un amor que no desaparece con la pérdida.

Cuatro personas posan juntas en un ambiente decorado con plantas y flores.

Una fecha que ahora duele

Hay hogares donde este último domingo de julio ya no comenzará con un «felicidades, papi», sino con el silencio que dejó la tragedia.

Anastasio Peguero, sobreviviente del colapso y padre de una de las víctimas, recordó que antes de la tragedia su hija era quien organizaba la celebración familiar.

«En estos días mi querida hija ya estuviera preparando qué íbamos a hacer el domingo, para qué restaurante íbamos a ir», expresó.

Nelson de Jesús Sánchez también revive con nostalgia los gestos de su hija Nélfisis, quien acostumbraba acompañarlo en cada celebración.

«Ella nunca me dejó solo, siempre estuvo conmigo. En todas las actividades siempre decía: ‘Papi, te llevo tu bizcocho'», recordó.

Para estos padres, el tiempo parece haberse detenido aquella madrugada del 8 de abril de 2025, cuando el derrumbe del centro de entretenimiento cambió para siempre la historia de sus familias.

«Ese día fuimos sentenciados a un dolor sin fecha de vencimiento«, afirmó Anastasio Peguero.

Julio César Columna Núñez, otro de los padres afectados, aseguró que la tragedia transformó por completo la vida de su familia.

«Este caso cambió mi vida y la de toda mi familia porque ha sido algo sumamente doloroso», manifestó.

El amor permanece en los recuerdos

Aunque sus hijos ya no están, los recuerdos siguen siendo el espacio donde los sienten más cerca.

«Ser padre me enseñó a amar, pero perder a mi hija me enseñó cuánto puede doler ese amor«, expresó Nelson de Jesús Sánchez.

Julio César Columna Núñez confesó que la llegada del Día de los Padres inevitablemente lo lleva a pensar en su hijo.

«Nos sentimos sumamente afligidos. Al ser el Día de los Padres, de una vez llega a mi mente mi hijo», dijo.

Por su parte, Nelson recordó a Nélfisis como una joven «noble, trabajadora y respetuosa», y aseguró que encuentra consuelo al saber que los valores inculcados en ella dieron fruto.

Anastasio Peguero describió a su hija como «un ser tan excepcional» cuya ausencia dejó «un vacío imposible de llenar».

Las historias de Clarisleini, Nélfisis, César Argenis y Simón Soto permanecen vivas en la memoria de sus padres, quienes enfrentan una fecha que antes era motivo de celebración y que ahora representa un profundo ejercicio de resistencia emocional.

Para ellos, el amor por sus hijos no terminó con la tragedia. Cada último domingo de julio se convierte en un día para recordar, honrar su memoria y seguir adelante con un dolor que, aseguran, no tiene fecha de vencimiento.