Mientras embarcaciones de distintas partes del mundo desfilan en Nueva York, una bandera dominicana vuelve a abrirse paso entre ellas.
Cincuenta años después de aquella histórica participación, el buque escuela Juan Bautista Cambiaso regresa para representar al país con una nueva generación de guardiamarinas.
Entre los 56 tripulantes que emprendieron esta travesía está Charina Ventura. Detrás de su uniforme hay unos padres que la despidieron con orgullo, pero también con el corazón apretado.
Había miedo, tristeza, alegría… muchas emociones juntas. Es un orgullo verla representar a la República Dominicana”, expresó Inés Isabel Díaz, madre de Charina.
Con apenas 22 años, Charina cumple un sueño desde la infancia. Desde pequeña imaginó que algún día vestiría el uniforme de la Armada, igual que su padre.
Ella se ponía el uniforme de su papá y nos pedía que le tomáramos fotos”, recordó Inés Isabel Díaz, madre de Charina.
Desde pequeña decía que iba a ser militar. Yo no quería porque sabía lo que eso representaba, pero terminé apoyando su decisión”, afirmó Francisco Ventura, padre de Charina.
Formación naval en alta mar
Charina ahora forma parte de una travesía de casi mil quinientas millas náuticas, donde cada maniobra se convierte en parte de la formación de los futuros oficiales de la Armada Dominicana.
El buque escuela representa una embajada flotante de la República Dominicana y además representa la tradición y el orgullo de ser marinos”, manifestó el vicealmirante Crisóstomos Martínez.
Más que un recorrido por el mar, el Cambiaso convierte el océano en un aula donde la teoría se pone a prueba y se fortalece el carácter de quienes mañana tendrán la responsabilidad de servir y proteger al país.
Aquí ponen en práctica todo lo aprendido durante cuatro años; aquí se forma el carácter marinero del oficial naval”, indicó el vicealmirante Crisóstomos Martínez.
Para algunos, esta es la primera vez que experimentan una despedida como esta. Para otros, representa revivir la historia que comenzó hace cincuenta años.
En 1976 hicimos ese recorrido. Fue una experiencia inolvidable, no solo por navegar, sino por compartir con marinos de otros países”, recordó el capitán retirado Dickson Rivas.
Hoy observa cómo una nueva generación recorre el mismo camino, con la misión de aprender, representar al país y mantener viva una tradición que ha cruzado generaciones.
Espero que tengan la misma experiencia que nosotros, que sientan el mismo amor por la Marina y el orgullo de representar a su país”, expresó el capitán retirado Dickson Rivas.
Porque, aunque cambien los rostros y corran las décadas, hay un momento que sigue teniendo el mismo significado.
El simple hecho de desplegar el pabellón dominicano en aguas extranjeras nos hace sentir mucho más que orgullosos”, concluyó el capitán retirado Dickson Rivas.