Santo Domingo. – La designación del mayor general Ernesto Rafael Rodríguez García como nuevo director general de la Policía Nacional ha generado expectativas, pero también escepticismo entre residentes de distintos sectores del Gran Santo Domingo.
Donde reclaman que los cambios vayan más allá de la sustitución de mandos y se traduzcan en mayor seguridad, respeto a los ciudadanos y medidas contra la corrupción dentro de la institución.
Reclamos por seguridad y controles internos
En barrios como Villa Juana, Cristo Rey y Villas Agrícolas, algunos residentes consideran que uno de los principales desafíos de la nueva gestión será enfrentar las prácticas irregulares atribuidas a agentes policiales y evitar la complicidad entre miembros de la institución y grupos vinculados a actividades delictivas.
Rafael Acevedo, residente en Villa Juana, dijo que los cambios en la dirección policial no serán suficientes si no se actúa contra los agentes que incurran en abusos.
“No hay ningún cambio porque eso viene desde arriba, todo lo que hay aquí es corrupción por todas partes, aquí lo que hay es un abuso. Si el policía que cometiera su hecho lo sometieran a la justicia delante de todo el mundo, eso se acabaría”.
Otros ciudadanos expresaron preocupación por actuaciones policiales que, según afirman, terminan afectando la confianza de la población en la institución, entre ellas los abusos de autoridad y los denominados intercambios de disparos.
Yudelkis Montilla, también residente en Villa Juana, manifestó que las nuevas autoridades suelen comenzar sus gestiones con buenas expectativas, pero con el paso del tiempo los problemas persisten.
“Ellos comienzan bien, pero al tiempo se dañan, porque todos los que han pasado comenzaron bien y después de un año sigue el mismo caso: más delincuencia, más muertes, más de todo”.
Para Agustín Vásquez, residente en Cristo Rey, el reto no se limita al cambio del director general, sino a mejorar la formación y la conducta de los agentes que mantienen contacto directo con la población.
“No se trata de cambiar un jefe de Policía, simplemente es la educación de los policías que están en la calle, cómo tratan a las personas, cómo van a requisar un vehículo, cómo le llegan a usted”.
Pese a las críticas, algunos ciudadanos confían en que la llegada de Rodríguez García pueda producir cambios en la forma de actuar de los agentes y contribuir a mejorar la seguridad.
Félix Suero, de Villa Juana, dijo esperar un mejor comportamiento de los policías y mayor seguridad para la población.
“Va a haber un cambio, los policías se comportarán mejor. Usted lo verá, que estaremos más seguros”.
Daniel Calderón, también residente en Villa Juana, expresó confianza en la nueva gestión.
“Si él lo puso ahí, eso va a cambiar. Eso lo podemos tener por seguro. Los ciudadanos podemos estar seguros de que será así”.
Mientras, Carlos Encarnación, residente en Villas Agrícolas, consideró que la situación de inseguridad obliga a las autoridades a producir resultados.
“La situación ahora mismo está crítica. Si no hay un cambio, como pusieron un nuevo jefe de Policía, tiene que haber un cambio”.
Derechos humanos y reforma pendiente
La preocupación por las actuaciones policiales también aparece en los registros de organizaciones de derechos humanos.
De acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos, más de 200 personas han muerto en supuestos intercambios de disparos con agentes policiales en lo que va de año, mientras que la cifra acumulada desde 2020 supera las 700, según los datos citados por esa entidad.
A esto se suma el debate sobre la reforma del marco legal de la institución. El proyecto de modificación de la Ley Orgánica de la Policía Nacional no logró completar su trámite durante la legislatura que concluyó en julio, por lo que deberá ser reintroducido ante el Congreso Nacional.
Con este escenario, la nueva dirección policial enfrenta el desafío de demostrar que los cambios anunciados no se limitarán a movimientos de funcionarios y que tendrán efectos concretos en las calles.
Ahora, la expectativa de los residentes está puesta en los resultados: menos delincuencia, una actuación policial apegada a la ley y mayores controles para evitar abusos y corrupción dentro de la institución.