Familias desalojadas llevan dos meses durmiendo en las calles
Decenas de familias en Boca Chica llevan dos meses en la calle tras un desalojo. Piden al Gobierno reubicación y titulación de terrenos ocupados por 50 años.
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La tranquilidad se ha convertido en una incertidumbre para decenas de familias del sector Valiente, en Boca Chica, quienes aseguran que llevan cerca de dos meses durmiendo en las calles luego de quedar sin sus viviendas tras un proceso de desalojo.
Los comunitarios denuncian que en varias ocasiones han recibido notificaciones y visitas de personas que alegan ser propietarias de los terrenos donde han construido sus hogares. Sin embargo, aseguran que durante algunas de estas intervenciones no les fueron presentados documentos que demostraran la titularidad de los terrenos.
Los afectados también relatan que algunas viviendas habrían sido medidas sin que sus propietarios estuvieran presentes, situación que, según denuncian, posteriormente habría derivado en intentos de desalojo y destrucción de sus casas.
En medio de esta situación, las familias aseguran encontrarse en condiciones de vulnerabilidad y reclaman la intervención de las autoridades para encontrar una solución que les permita recuperar la estabilidad que tenían antes de perder sus hogares.
Los comunitarios solicitan al Gobierno que evalúe la posibilidad de reubicar a las familias afectadas, debido a que muchas no cuentan con los recursos económicos necesarios para asumir por cuenta propia el costo de una nueva vivienda.
A esto se suma el reclamo de titulación de los terrenos. Los residentes aseguran que llevan más de 50 años ocupando esas propiedades y que han realizado diferentes gestiones ante las autoridades para obtener una respuesta.
Según explicaron, incluso han enviado comunicaciones al presidente de la República, solicitando su intervención, pero hasta el momento aseguran no haber recibido una respuesta definitiva.
Los moradores también denunciaron un presunto intento de cerrar algunas calles de la comunidad que, según afirman, son de uso público. Esta situación ha incrementado la preocupación entre los residentes, quienes temen que el conflicto termine afectando aún más la movilidad y la tranquilidad de la zona.
Ante la falta de una solución, los comunitarios anunciaron que en los próximos días podrían realizar una jornada de protestas pacíficas para exigir la intervención de las autoridades.
Mientras tanto, las familias afectadas continúan esperando una respuesta que les permita dejar atrás dos meses de incertidumbre y recuperar un lugar seguro donde vivir.
