SANTO DOMINGO. – Cada vez que llueve, la educación se detiene. En el liceo San Pablo Apóstol, en Cristo Rey, decenas de estudiantes ven interrumpida su jornada escolar por inundaciones que convierten pasillos y aulas en zonas intransitables.
El agua se filtra con facilidad, cubriendo pisos, dañando mobiliarios y obligando a suspender clases en algunos espacios. Para los alumnos, recibir docencia en estas condiciones se ha vuelto una constante, especialmente durante los días de lluvias intensas.
Según denuncian, esta problemática no es nueva. Aseguran que llevan más de diez años enfrentando la misma situación, sin una solución definitiva que garantice condiciones dignas para el aprendizaje.
Ante las constantes quejas, el director del plantel informó que el Ministerio de Educación enviará técnicos la próxima semana para realizar un levantamiento y evaluar los daños en la infraestructura.
Mientras tanto, estudiantes y docentes continúan adaptándose a una realidad que pone en riesgo no solo el proceso educativo, sino también su seguridad.
