SANTO DOMINGO. – La creación de una red de puertos secos a lo largo de la frontera con Haití, con una inversión estimada en 300 millones de dólares, busca modernizar el comercio transfronterizo, reducir la informalidad y fortalecer los controles aduaneros. Sin embargo, la iniciativa mantiene divididas las opiniones entre economistas.

Mientras algunos especialistas consideran un error impulsar el proyecto sin que exista un acuerdo comercial sólido con Haití, la vicepresidenta de la República, Raquel Peña, pidió confiar en la propuesta del Gobierno.

Críticas por falta de acuerdo comercial

El economista Antonio Ciriaco Sánchez sostuvo que el país debe priorizar un acuerdo comercial coherente que beneficie a ambas naciones antes de desarrollar los puertos secos, especialmente cuando, a su juicio, persisten problemas de corrupción en la zona fronteriza.

En contraste, otros economistas especializados en aduanas y comercio internacional afirman que los puertos secos permitirán ampliar las operaciones de comercio exterior fuera de las zonas portuarias tradicionales, lo que generaría importantes beneficios logísticos y económicos.

También consideran que la iniciativa contribuirá a organizar y fortalecer el comercio fronterizo, dinamizar la economía de la región y crear empleos formales en las provincias limítrofes.

Impacto previsto en frontera y empleo

Ante la preocupación expresada por comerciantes de la frontera, los economistas coincidieron en que el Gobierno debe involucrarlos en el desarrollo del proyecto, al considerar que durante décadas han sido el principal motor de la actividad comercial en esa zona.

De acuerdo con datos oficiales, más de 13,000 comerciantes dependen directamente del intercambio comercial que se desarrolla en la frontera entre República Dominicana y Haití.

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