Santo Domingo.- La decisión de Estados Unidos de imponer un arancel de un 12.5 por ciento a parte de las importaciones dominicanas, por considerar insuficientes las medidas contra el trabajo forzoso, obliga ahora al sector comercial a revisar sus procesos, mientras el Gobierno reaccionó con un decreto que prohíbe la importación de mercancías elaboradas bajo esas condiciones.
Que República Dominicana haya sido incluida en la lista de 60 países a los que Estados Unidos aplicó un nuevo arancel por alegadas fallas en el combate al trabajo forzoso representa un nuevo desafío para el comercio internacional, según comerciantes.
Al explicar cómo los productos dominicanos podrían ser impactados por esta disposición, desde la Asociación de Importadores señalaron que ahora deberán requerir certificaciones libres de trabajo forzoso a sus proveedores.
De su lado, el gremio de exportadores considera que la nueva medida estadounidense debería abordarse con serenidad, estrategia definida y coordinación entre los sectores público y privado.
Luego del anuncio de la medida estadounidense, que entraría en vigencia desde este viernes, el presidente Abinader prohibió, mediante decreto, la importación de mercancías elaboradas mediante el trabajo forzoso.
El decreto 502-26 establece que la aplicación de la disposición estará bajo la responsabilidad de la Dirección General de Aduanas.
Entre los productos que quedan exentos del nuevo impuesto de Estados Unidos están alimentos, oro, ropa, productos textiles, entre otros.