Santo Domingo-. A casi un año del colapso del techo del Jet Set, que pasó de ser una noche de fiesta a una tragedia que enlutó al país, las cicatrices siguen abiertas entre quienes sobrevivieron, entre la angustia de haber quedado atrapados bajo los escombros.

Recuerdos del colapso

Entre los heridos se encontraba Cristóbal Moya, quien quedó atrapado bajo los escombros mientras varias personas intentaban auxiliarlo. “Fue el peor día de mi vida”, dijo Cristóbal Moya.

«Yo estaba frente a frente a los plafones que se abrieron; primero se abrió uno y cayó un polvillo. Yo dije: bueno, ese es el polvo del tiempo, pero dos minutos después explotó otro y ahí fue que salió una lona azul y botó agua. Entonces yo me puse bronco y algo me noqueó y yo caí al piso”, relató Cristóbal Moya.

Cristóbal y otros tres amigos que murieron en la tragedia habían acudido al centro nocturno para disfrutar de la fiesta amenizada por el merenguero Rubby Pérez.

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«Me dio algo en la cabeza y cuando desperté dije: yo estoy soñando, porque yo estaba ahora mismo divirtiéndome y ahora escucho gritos de gente, olor a sangre. Entonces yo estaba atrapado bajo unos escombros y se acercó alguien a mí, un buen samaritano, y me agarró la mano y me dijo: no te apures, que yo te voy a sacar. Yo le solté la mano, yo no sé dónde estoy… Yo le decía quítame lo que tengo ahí atrás y me decía: es muy pesado, no puedo. Estaba boca abajo con el escombro en la espalda, no me podía mover de ninguna manera. Pudieron levantar un poquito el escombro y me halaron”, narró Moya.

Advertencias ignoradas

A casi un año de la tragedia del 8 de abril, Cristóbal recuerda con pesar una advertencia que recibió antes de entrar al lugar. Uno de sus hijos, al comprarle la boleta, le comentó que la estructura del centro nocturno se veía deteriorada y que incluso observó filtraciones. Un comentario al que en ese momento no le dio importancia y que casi le cuesta la vida.

«Mi terapia son mis hijos y tres nietos que tengo, esas son mis terapias de la vida. Mis hijas me decían: papi, no des entrevistas como en el momento, y yo les dije: bueno, quizás Dios me puso aquí para esto, para que llegue la voz a más gente con el tema de que las autoridades le pongan caso a estas situaciones”, expresó Cristóbal Moya.

Secuelas físicas y emocionales

Producto del impacto, sufrió contusiones en la cabeza, la espalda y la rodilla izquierda. Además, denunció que el seguro médico no le dio cobertura, indicó Cristóbal Moya.

Durante las noches, asegura que revive lo ocurrido y no deja de pensar en ese momento, confesó Cristóbal Moya.

Define su supervivencia como un milagro. “Yo estoy esperando que Dios me dé la señal de por qué me dejó aquí, porque tiene que ser una señal de que él quiere que yo haga”, manifestó Cristóbal Moya.

Exigencias de justicia

Pese a que agradece por su vida, el dolor y la indignación embargan a Cristóbal, quien cuestiona lo que considera negligencia por parte de los propietarios del centro nocturno y la falta de inspecciones por parte de las autoridades, que —asegura— pudo haber evitado la muerte de más de 236 personas y cientos de heridos.

  • «El tema del Jet Set no es homicidio involuntario, es homicidio voluntario, porque ellos sabían lo que tenían ahí… las estructuras hablan y cuentan”, afirmó Cristóbal.

Su pedido a las autoridades es que lo que queda de la estructura sea derribada y que en ese lugar se construya un monumento en honor a las víctimas.