El herpes, tanto labial como genital, afecta a millones de personas en todo el mundo. Aunque suele asociarse con lesiones visibles, en muchos casos puede permanecer sin síntomas o pasar desapercibido, lo que facilita su transmisión.

La ginecóloga Lilliam Fondeur explicó que el herpes es una infección causada por un virus que se transmite principalmente por contacto directo con la piel o las mucosas durante las relaciones sexuales y los besos. Incluso una persona infectada puede contagiar el virus antes de presentar los síntomas.

«El signo más característico son pequeñas ampollas llenas de líquido que suelen ser muy dolorosas. Antes de que aparezcan, la persona puede experimentar malestar general, fiebre o una sensación de enfermedad, y en esa etapa también puede transmitir el virus», indicó la especialista.

La doctora aclaró que el primer episodio suele ser el más intenso y puede prolongarse durante varias semanas. Posteriormente, el virus permanece en el organismo de forma latente y puede reactivarse en distintos momentos.

Entre los factores que favorecen la reaparición de los brotes se encuentran el estrés físico y emocional, los cambios bruscos de temperatura, el exceso de ejercicio, la menstruación y otras situaciones que disminuyen las defensas del organismo.

Fonder destacó que actualmente el herpes no tiene cura, ya que el virus permanece en el cuerpo de por vida. Sin embargo, existen tratamientos antivirales, como el aciclovir y otros medicamentos similares, que ayudan a reducir la duración de los síntomas, aliviar las molestias y disminuir la frecuencia de los brotes.

Estos tratamientos pueden administrarse por vía oral o mediante cremas tópicas, dependiendo de la gravedad de la infección y de la indicación médica. En pacientes con recurrencias frecuentes, el especialista puede recomendar un tratamiento preventivo por varios meses.

La ginecóloga también desmintió algunos mitos sobre el contagio del herpes. Explicó que la infección no se transmite por abrazos, compartir el baño, utensilios u objetos de uso cotidiano, sino mediante el contacto directo con la piel o las mucosas de una persona infectada, especialmente durante los besos o las relaciones sexuales.

Finalmente, recomendó acudir al médico ante la aparición de lesiones o síntomas sospechosos y evitar el contacto íntimo durante los brotes para reducir el riesgo de transmisión. Un diagnóstico y tratamiento oportunos permiten controlar la enfermedad y mejorar la calidad de vida de quienes conviven con el virus.

Temas relacionados

aciclovirherpesherpes genitalherpes labiallilliam fondeurtransmisión sexual