La advertencia de la Asociación Nacional de Detallistas de Gasolinas (Anadegas) de eliminar el pago con tarjetas de crédito y débito en las estaciones afiliadas ha generado preocupación entre los gremios de choferes y los conductores particulares, quienes consideran que la medida los obligaría a volver al uso de efectivo.
Los transportistas sostienen que el pago electrónico se ha convertido en la principal modalidad para adquirir combustibles, ya que les permite administrar mejor sus gastos y reduce el riesgo de portar dinero en efectivo, lo que disminuye la posibilidad de ser víctimas de robos.
«Si eliminan el pago con tarjeta, ¿cómo vamos a comprar combustible? Hoy casi nadie lleva efectivo por razones de seguridad», manifestó uno de los conductores consultados.
Representantes del sector transporte afirmaron que la decisión afectaría tanto a los choferes como a los ciudadanos que dependen de este método de pago.
Asimismo, señalaron que las estaciones de servicio obtienen un margen de ganancia de entre 26 y 46 pesos por cada galón de gasolina, gasoil o gas licuado de petróleo (GLP), por lo que consideran que existen alternativas para resolver el conflicto sin perjudicar a los consumidores.
En ese sentido, hicieron un llamado a las autoridades y a las entidades financieras para que promuevan un diálogo entre las partes y se alcance un acuerdo que permita mantener el pago con tarjetas.
Por su parte, los detallistas de combustibles argumentan que las comisiones cobradas por las entidades bancarias representan una carga significativa para el sector. Según explican, el costo asciende a unos siete pesos por cada galón vendido mediante pago electrónico, equivalente a cerca del 27 % de su utilidad bruta.
Mientras continúan las conversaciones, choferes y conductores reiteran que mantener el pago con tarjetas resulta esencial para garantizar la seguridad, la comodidad y la agilidad en la compra de combustibles.
