Pereira, Colombia.– Juan Pablo Sánchez, un niño de 13 años, se convirtió en una de las historias que ha llamado la atención tras el terremoto en Colombia, luego de salir por iniciativa propia a colaborar en las labores de remoción de escombros y asistencia a las personas afectadas.
Porque yo no voy a dejar solo a mi país. Ningún colombiano puede dejar solo a su país”, expresó el adolescente al explicar por qué decidió sumarse a las labores de ayuda.
Cómo empezó a ayudar en Providencia
Juan Pablo relató que, al escuchar los gritos luego del movimiento sísmico, tomó la decisión de dirigirse hacia una de las zonas afectadas para intentar colaborar con los residentes.
Cuando yo oí los gritos, yo me dije: no, ¿sabes qué? Yo me voy a Providencia a rescatar y salvar personas”, contó.
Según explicó, su madre inicialmente intentó impedirle salir por temor a que pudiera resultar herido durante las labores de rescate.
Mi mamá al principio me dijo: ‘No, no, papi, no se vaya por allá; sabe que le cae un muro encima o algo’, y yo no le hice caso”, relató.
Su edad no impidió que ayudara
En una entrevista con Noticias Caracol, el menor, a quien han comenzado a llamar “el topito colombiano”, explicó que inicialmente algunas personas intentaron evitar que participara debido a su edad.
Sin embargo, insistió en que la magnitud de la situación requería la colaboración de todos.
Déjenme ayudar, que esta situación no está para bobadas de que menores de edad; esta situación está para que todos salgan con palas, picas, macetas y todo, y ayudar a rescatar personas”, manifestó.
El adolescente aseguró que el temor tampoco le impidió continuar.
A mí me puede caer una pared al lado y a mí no me da susto; yo, con tal de ayudar”, afirmó.
Juan Pablo también relató que llegó a mover fragmentos de escombros de gran tamaño y que, en algunos casos, tuvo que utilizar todo su cuerpo para desplazarlos.
Yo ni sé de dónde saqué tanta fuerza. Uno de esos escombros los tenía que abrazar; yo los abrazaba cuando eran muy pesados, los cogía y los tiraba por allá afuera”, narró.
Su madre estuvo horas sin conocer su paradero
Riesgos, apoyo familiar y vocación
Joana Espinel, madre del adolescente, explicó que permaneció angustiada durante varias horas al desconocer dónde se encontraba su hijo.
Pese a la preocupación, consideró que la actuación del menor responde a su disposición de ayudar a otras personas.
La vocación de él es ayudar; tiene el don de gente para eso”, señaló.
La experiencia también habría reforzado en Juan Pablo su deseo de convertirse en rescatista en el futuro.
Me prometí: cuando yo sea rescatista, toda persona que yo ayude a rescatar o que rescate va a salir viva”, expresó.
Continúa ayudando pese a presentar malestares
Síntomas tras remover escombros
De acuerdo con su testimonio, la exposición al polvo durante las labores de remoción de escombros le ha provocado síntomas respiratorios y fiebre.
Ya estoy yo con gripa, y con fiebre y con todo; aun así, me entrego otra vez a los escombros de ayuda”, aseguró.
Pese a los malestares, Juan Pablo ha continuado colaborando en el retiro de escombros, la limpieza de las zonas afectadas y la entrega de alimentos a víctimas del terremoto.
Además de convertirse algún día en rescatista, el adolescente dijo que sueña con aprender boxeo y ser empresario. Para alcanzar sus metas, aseguró que continuará vendiendo dulces, actividad que realizaba desde antes del terremoto.
