Ha sido atinada la decisión del gobierno de compartir con las fuerzas políticas, sociales y empresariales la postura de la República Dominicana ante la crisis haitiana.


No menos plausible es la voluntad expresada por la “oposición sensata” de acudir al Palacio Nacional a dialogar sobre el tema.


Quiero subrayar aquí el adjetivo “sensato” porque ahí andan personajes de la oposición tratando de hacer una caricatura de las diligencias oficiales frente al caso haitiano.


Incapaces de articular propuestas concretas, se decantan por las payasadas que ganan presencia en algunos espacios mediáticos y de redes sociales.


Cabe señalar que si bien debemos ser críticos y quisquillosos ante ciertas decisiones de políticas públicas de impacto colectivo, la oposición está llamada a mostrar calidad en su ejercicio para no descalificarse ni perder legitimidad.


Ante el tsunami político-social de Haití debemos actuar con inteligencia y moderación buscando -como señalé a principios de semana- vías de diálogo.


Felicito a los líderes de los partidos políticos, de grupos sindicales y del sector empresarial capaces de escuchar y proponer salidas ante una coyuntura tan delicada para la isla.


Sugiero al Gobierno mantener activos los espacios de interacción con la sociedad, ejercer la escucha e ignorar a los vocingleros que encaminan artilugios baratos de relaciones públicas en busca de posicionamiento político, en un oportunismo penoso y deplorable.