Lo que se inició como un pequeño negocio informal para llevar el pan diario se convirtió, pese a la parálisis económica por la pandemia, en una empresa familiar que sostiene más de 15 personas.


El comedor se ha convertido en una sensación en Jamo los Rieles en La Vega y una parada obligada en la zona.


Es la frase que distingue a Luis Manuel cuando algún cliente entra a su comedor. Así, cargado de energía, de buen humor y un estado de ánimo que también se refleja hasta en el nombre del negocio.


Este sueño nació hace poco más de dos años cuando Luis Manuel decidió arriesgarse, dejando el trabajo de toda la vida como camionero y emprender un pequeño negocio de comida bajo una lona frente a su casa. De esa manera cambió el volante por los calderos.


Apenas unos meses después de haber comenzado a forjar su camino con la pequeña fritura, ¡Llego la sorpresiva pandemia!


Lo que pudo ser el fin de un negocio incipiente, fue apenas el inicio de la empresa que debido a la creciente demanda de clientes se vio obligada a emplear poco a poco a los miembros de la familia.


Un poco más allá de los mostradores, justo en la cocina, ahí entre plátanos y cáscaras encontramos a la señora Yajaira Miliano, esposa de Luis Manuel.


Aunque tímida para hablar frente a las cámaras nos cuenta que es la encargada  de pelar diariamente cientos de plátanos para los diferentes platos que se venden en el local.


La familia Acosta Miliano nos cuenta cómo logró sacar su mejor versión en la pandemia, pues no solidificó un negocio próspero, sino hacerlo en armonía familiar.