Como un sufrimiento indescriptible o como lo más doloroso que les ha pasado en sus vidas, así describen las lesiones algunas de las víctimas de ataques con ácido del diablo. Esther Jiménez y Franklin de la Rosa son dos dominicanos que sufrieron la desgracia de ser rociados con estos químicos, ambos incidentes relacionados con situaciones sentimentales.