La crisis de Haití, que amenazas con trascender sus fronteras y ya afecta al comercio con República Dominicana y la comunicación de la diáspora haitiana con sus parientes, generó este lunes un llamado del presidente Abinader a Estados Unidos  y la Unión Europea para acudir con urgencia a ayudar a la vecina nación, al tiempo que el diario The Washington Post pidió abiertamente un intervención internacional para impedir una previsible consecuencia nefasta.


De inmediato el gobierno haitiano respondió con un llamado a trabajar en conjunto para garantizar la seguridad en toda la isla.


Ante la presencia de grupos armados que controlan el mercado de combustibles, del ejército incrementó sus operativos por aire y tierra para prevenir incidentes y evitar el trasiego transfronterizo de hidrocarburos.


El presidente Abinader ya no sólo expresó preocupación por la situación que atraviesa el pueblo haitiano, como hizo en septiembre durante la Asamblea General de la ONU. Ahora llamó a la comunidad internacional, con nombre y apellidos, a acudir en apoyo de le vecina nación.  


Ya antes, a Abinader había dicho ante la ONU que “ante la división actual que existe entre el liderazgo haitiano, y la peligrosa presencia de bandas criminales que controlan una buena parte de su territorio, los haitianos por sí solos no podrán pacificar su país y mucho menos garantizar las condiciones para establecer un mínimo de orden”.


Un poco más lejos fue el diario The Washington Post que en su editorial urgió a una intervención internacional, al considera que el nivel de emergencia ha llegado a presencia consecuencia previsible nefastas.


Según el rotativo: “oponerse a las intervenciones ser cómplice del caos y el sufrimiento resultante” y que el nivel de emergencia”.


El mensaje de Abinader y del gobierno dominicano recibió la respuesta inmediata del canciller de Haití, Claude Joseph, quien en Twitter recordó que Estados Unidos también ha advertido a sus ciudadanos de viajar al país 


La crisis alertó a legisladores de la zona fronteriza que temen una inminente escasez de combustibles.


El editorial del periódico norteamericano recordó que 17 misioneros extranjeros siguen secuestrados en Haití mientras la sociedad está desarmada, dividida e impotente para accionar.