Desesperadas y con temor a un brote de enfermedades están varios comunitarios que viven en la parte trasera de una planta de tratamiento de aguas residuales en Cristo Rey.


Algunos de estos residentes afirman que ya no saben qué hacer para lidiar con la situación.


El agua que sale de planta de tratamiento ubicada en la calle   38 del referido sector, corre por el vecindario como si se tratara de un día de lluvia cualquiera convirtiendo el entorno en un peligro para sus moradores.


En el lugar viven unas diez familias y varias madres cuenta  que no pueden dejar a sus niños salir al patio a jugar por la situación.


Además del constante humedal, otra situación que mantiene en zozobra a los afectados es el hedor.