Una calle de Bella Vista y una escuela de la ciudad, llevan su nombre. Se trata de Salomé Camila Henríquez Ureña, quien fue una gran escritora y humanista dominicana. Fue además, una de las mejores intelectuales de Latinoamérica y del Caribe del siglo XX.


Doña Camila provenía de una estirpe familiar de literatos, pensadores y educadores; tanto sus padres como sus hermanos Pedro y Max fueron prominentes escritores. 


Camila nació en Santo Domingo, República Dominicana el 9 de abril de 1894. Fue la cuarta hija (la única mujer) del matrimonio entre el intelectual y ex presidente dominicano Francisco Henríquez y Carvajal y la excelsa educadora Salomé Ureña. Su madre Salomé murió en 1898 cuando Camila tenía solo cuatro años


Sus hermanos fueron Francisco Noel, y los afamados escritores Pedro y Max Henríquez Ureña.


En 1904, a la edad de nueve años se trasladó con su padre y su madrastra Natividad Lauranson a Cuba. En 1917 recibió su doctorado en Filosofía, Letras y Pedagogía en la Universidad de La Habana. Su tesis "Las ideas pedagógicas de Eugenio María de Hostos" la realizó en honor al ilustre educador puertorriqueño y mentor de su madre Eugenio María de Hostos.


En la década de 1930 y viviendo en Cuba, fue cofundadora y presidente de Lyceum, una organización cultural feminista, y de la Institución Hispano Cubana de Cultura.


En 1942 se mudó a los Estados Unidos y se dedicó al magisterio hasta 1959 en la Universidad de Vassar en Poughkeepsie, New York , en el Departamento de Estudios Hispanos, donde se desempeñó dos veces como presidente y fue profesora titular.


Su pensamiento agresivo y feminista ponía en peligro su permanencia en los Estados Unidos, pero su fama de educadora y filósofa y los títulos obtenidos en varias universidades estadounidenses, la salvaron del ostracismo


Comulgando con los ideales de la Revolución cubana, Camila, sin embargo, renunció a su pensión como profesora emérita en el Vassar College para regresar a Cuba y participar en la reestructuración de la Universidad de La Habana, donde enseñó en el Departamento de Literatura Latinoamericana hasta su jubilación en 1970.


En los días previos a su muerte, durante una visita a su país natal, República Dominicana, Camila ostentaba el título de profesora Emérita de la Universidad de La Habana, así como de Vassar College, un caso raro si no único, digno de resaltar. Además fue vicepresidenta del Pen Club de Cuba.


Nunca se casó ni tuvo descendencia.


Fue profesora en el país, hasta su muerte en Santo Domingo, el 12 de septiembre de 1973, a la edad de 79 años.