En medio de profundo pesar son velados de este mediodía en la comunidad de Cañafistol, Baní, los restos del segundo de los once dominicanos que perecieron al volcarse en México el pasado nueve de diciembre el furgón donde se desplazaban en procura llegar a los Estados Unidos de manera irregular. Familiares de las víctimas negaron que la Cancillería costeara los gastos de traslado de los cuerpos de sus parientes.


Juan Alberto Soto era un hombre solidario que decidió emprender ese viaje hacia los Estados Unidos, a través de la frontera con México, en procura de mejorar la calidad de sus familiares.


Lisbeth Ortiz, hijastra de la víctima, dijo que habló con su padrastro el mismo día en que ocurrió el accidente.


Juan Alberto Soto, quien era el menor de tres hermanos, se dedicaba a realizar trabajos de electricidad, oficio que dijo realizaría una vez llegara al país norteamericano.


Santos Soto sostuvo que su hijo le había prometido que iba a trabajar honradamente en los Estados Unidos para ayudar a su familia.