En Vivo
Logo
Ir a noticiassin.com
Combustibles
Gasolina Premium
RD$: 240.30
Gasolina Regular
RD$: 227.20
Gasoil Premium
RD$: 195.60
Gasoil Regular
RD$: 186.50
GLP
RD$: 113.30
Gas Natural
RD$: 28.97
Divisas
Divisa
Compra
Venta
Dólar
48.90
49.40
Euro
58.00
65.00

Violencia doméstica y moderación interior

Encontramos en los relatos de violencia en el hogar una mezcla de amor y temor, si consideramos que es el espacio donde gran parte de la población dominicana sufre a diario actos de violencia.  Malos tratos que afligen a niños, mujeres, hombres, ancianos y a dependientes tanto en sus facultades motoras como emocionales.  Recordamos la gracia rancia, de Doña Beba, bañando a su suegro parapléjico, con una manguera, una escoba de guano y detergente.

Demostraba su brutalidad, pero la disfrazaba con el apego a la limpieza del padre de su amado marido. Este tipo de violencia, además de ser contradictoria con la ternura, se convierte en una prueba de cómo funciona la fuerza corrosiva y las ficciones impúdicas del poder, y como circulan las relaciones de dominación y obediencia.  Aquí Juan era quien había recibido en herencia la casa y trabajaba todo el día para sufragar todos los gastos.

Provocan este y otros actos tensiones insoportables en el hogar.  Consideremos las presiones de los hijos preadolescentes por volver tarde a la casa los fines de semana, pero examinemos la lucha de las madres para que los hijos se levanten temprano y tengan los aposentos ordenados.  Todas estas presiones se juntan con las relaciones sexuales, en el reparto de las tareas y obligaciones del hogar y en la administración de los ingresos.

Está en riesgo la familia, amenazada por la violencia.  Donde madres y padres se pelean y se agreden, pero los padres y las madres también les pegan a los hijos.  Sin embargo, a los hijos les duele menos la violencia de la madre que la del padre.  Significa que la de la madre está más legitimada.  Sirve esta legitimidad para construir alianzas, entre madre e hijos, en la medida en que van ganando edad.

Descubrimos en estas alianzas unos muros naturales para la moderación interior y freno a la violencia.  Encontramos otras alianzas coyunturales de nuera con la suegra, del padre con algunos hijos, de las hijas con el padre y de las abuelas o, de una de las abuelas, con los hijos contra el padre o la madre.

Sigue siendo una urgencia política, social y familiar la creación de nuevas figuras de dominio y obligación, que garanticen la unión entre personas libres.  Porque la dicha de toda función  marital en riesgo radica en que sepan resolver bien los conflictos, cuando ellos se presentan.

Examinemos la pareja Presidencial Clinton, antes, durante, después y al margen del huracán Lewinsky.  Probaron ser un matrimonio triunfante.  Pues a pesar de este gran desacuerdo fueron capaces de permanecer enlazadas y comprometidas entre ellos.  En lugar de Hillary mostrarse agresiva o él colocarse a la defensiva, sazonaban su controversia con ráfagas de afectos amorosos, un intenso interés por su hija o por los asuntos de la pareja presidencial y con mucho respeto entre ambos.

Sorprendieron al mundo, puesto que parecían inconmovibles en el sentido del humor el cual prodigaban al público incluso, suponemos nosotros, cuando el estado de ánimo de Hillary pudo descontrolarse, con las declaraciones sobre las intimidades y las cuitas del Presidente Clinton.

Prefirieron los Clinton la moderación interior en vez del choque de poderes enfrentados.  Una experiencia que pudiera servirle a muchos matrimonios en riesgos de desintegración, donde todos salen perdiendo y solo ganan los abogados.  Necesitan estas parejas conocer la relación de simetría básica que existe entre ella y sus hijos, ya que todos saldrán dañados, con el triunfo o con la derrota.

Tienen el Estado y la sociedad la obligación y la responsabilidad democrática de promover nuevos modos de sociabilidad, que controlen o limiten el dominio y la obediencia, en las relaciones de poder en la familia, reforzando la moderación  interior de los padres, los hijos y los familiares.  Para que los desacuerdos se conviertan en acuerdos provechosos y experiencias permanentes de resolución de conflictos.

 

Comenta con tú facebook

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *