Redacción Internacional.- La placa de reconocimiento que recibió por ostentar uno de los récords más insólitos del mundo tuvo un destino inesperado. Michel Lotito, el francés conocido internacionalmente por ingerir objetos imposibles, la observó, sonrió y terminó comiéndosela.
El gesto, que podría parecer una exageración o una leyenda urbana, resumía la vida de un hombre que dedicó décadas a sorprender al mundo tragando metal, vidrio, goma y otros materiales que para cualquier persona habrían representado un riesgo mortal.
Michel Lotito y el origen de su apodo
Nacido el 15 de junio de 1950 en Grenoble, Francia, Lotito pasó a ser conocido con el apodo de “Monsieur Mangetout”, que en español significa “El señor que come todo”.
Su fama comenzó a crecer a partir de espectáculos en los que ingería objetos frente a cientos de espectadores y que, con el paso del tiempo, lo llevaron a presentarse en distintos países de Europa, Sudamérica y Canadá. Según reportes de la época, llegó a cobrar hasta mil dólares diarios por sus actuaciones.
La historia de su inusual capacidad comenzó de manera accidental. Según contó en entrevistas con Guinness World Records, cuando tenía alrededor de 16 años rompió un vaso mientras bebía y un fragmento quedó en su boca. Intrigado por historias de personas que habían ingerido vidrio, decidió intentarlo.
Lo que inició como una curiosidad pronto evolucionó hacia objetos más complejos: hojas de afeitar, platos, tuercas, tornillos y pequeñas piezas metálicas.
Con el tiempo, aquel hábito se transformó en un espectáculo cuidadosamente planificado. Lotito no consumía objetos enteros de una sola vez. Primero los cortaba con una sierra eléctrica hasta convertirlos en fragmentos pequeños, similares al tamaño de una pastilla. Luego los ingería acompañados de grandes cantidades de agua y aceite mineral para facilitar el proceso y proteger el aparato digestivo.
Bicicletas, televisores y una avioneta
Entre 1959 y 1997, según los registros de Guinness World Records, consumió más de nueve toneladas de metal. La lista de objetos ingeridos incluye:
- 18 bicicletas
- 15 carritos de supermercado
- 7 televisores
- 6 lámparas de araña
- 2 camas
- Una computadora
- Un ataúd con manijas
- Cerca de 500 metros de cadenas de acero
Uno de los momentos que lo lanzó a la fama mundial ocurrió en 1977, cuando logró ingerir una bicicleta completa en un período de 15 días. Un año después superó su propia marca y consumió otra bicicleta de más de seis kilogramos en solo 12 días. Durante esa misma exhibición también tragó hojas de afeitar, platos y un vaso, mientras ingería decenas de litros de agua y aceite mineral.
Sin embargo, el desafío más llamativo llegó en 1978, cuando comenzó a ingerir una avioneta Cessna 150, proceso que aseguró haber completado en 1980. Aunque su historia fue ampliamente difundida y registrada en libros de récords, algunos investigadores señalaron años después que no existían pruebas independientes que confirmaran completamente la hazaña.
Los médicos que lo examinaron durante años tampoco lograron llegar a una conclusión definitiva sobre su caso. Algunos especialistas señalaron que el revestimiento de su estómago e intestinos parecía más grueso de lo habitual, lo que habría reducido el riesgo de lesiones internas.
Otros consideraban que detrás de su comportamiento existían factores psicológicos más complejos y sostenían que biológicamente su organismo no era muy distinto al de otras personas.
Michel Lotito murió el 25 de junio de 2007 a los 57 años por causas naturales. Hasta el final de su vida nunca quedó establecido con certeza qué papel desempeñó su extraordinaria dieta en su estado de salud. Su historia, sin embargo, continúa siendo una de las más extrañas y sorprendentes registradas por los libros de récords.