Redacción Internacional.- Momentos de tensión se registraron en el Centro Histórico de Guadalajara durante la transmisión de un partido de la Selección Mexicana, luego de que un grupo de asistentes arrojara objetos contra elementos de seguridad que resguardaban la zona en el cruce de las avenidas Galeana y Juárez.
De acuerdo con reportes preliminares, el incidente se originó cuando varios aficionados manifestaron inconformidad por restricciones de acceso y los controles establecidos por las autoridades para regular el flujo de personas. La situación escaló rápidamente y algunos asistentes comenzaron a lanzar botellas, vasos y otros objetos hacia los uniformados, obligando a los agentes a replegarse temporalmente para evitar lesiones.
Videos difundidos en redes sociales mostraron momentos de confusión entre los asistentes, mientras elementos de seguridad intentaban recuperar el control del área y evitar mayores altercados.
Operativo reforzado en el Centro Histórico
El incidente ocurre en un contexto de reforzamiento de medidas de seguridad en Guadalajara debido a las concentraciones masivas generadas por eventos relacionados con la Selección Mexicana y actividades del FIFA Fan Festival.
Autoridades locales habían incrementado los operativos y ampliado perímetros de control en distintos puntos del Centro Histórico ante la expectativa de miles de asistentes.
Medios mexicanos han reportado recientemente episodios similares relacionados con aglomeraciones y sobrecupo durante eventos futbolísticos en la ciudad. En jornadas anteriores se registraron intentos de ingreso forzado y lanzamiento de objetos en zonas de acceso restringido, lo que obligó a desplegar unidades antimotines y reforzar la vigilancia.
Sin reporte inicial de lesionados o detenidos
Las autoridades no habían informado hasta el momento sobre personas lesionadas o detenidas relacionadas con este nuevo incidente; sin embargo, se esperaba una evaluación posterior para determinar responsabilidades y revisar las medidas de seguridad implementadas.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa los desafíos que enfrentan las autoridades para mantener el orden en eventos de alta convocatoria, especialmente en espacios públicos donde la asistencia supera las previsiones iniciales.