La mujer por poco no cayó al mar arrastrada por el agua y logró sobrevivir durante sus vacaciones, pero sufrió multitud de cortes y de contusiones que le borraron la sonrisa mientras le limpiaban la sangre de las heridas. Literalmente le aguaron la fiesta.

REDACCIÓN INTERNACIONAL.- El nombre del acantilado no le pareció sospechoso. Una chica quiso hacerse una foto en La lágrima del Diablo, en la isla balinesa de Nusa Lembongan (Indonesia), justo cuando venía una ola gigante directa hacia ella por detrás.

La chica empieza a posar para la cámara sonriendo y levantando los brazos —de forma natural— cuando la enorme ola se la traga en un abrir y cerrar de ojos.

La mujer por poco no cayó al mar arrastrada por el agua y logró sobrevivir durante sus vacaciones, pero sufrió multitud de cortes y de contusiones que le borraron la sonrisa mientras le limpiaban la sangre de las heridas. Literalmente le aguaron la fiesta.