La gobernadora Kathy Hochul obtuvo 17 millones de dólares para fortalecer la seguridad en eventos masivos.
Nueva York implementa medidas para enfrentar amenazas drones en el Mundial de futbol y otros eventos importantes.
Nueva York.- Las autoridades de Nueva York anunciaron este martes medidas para atajar "amenazas" con drones en el Mundial de fútbol que se celebrará este verano y en otros eventos como el 250 aniversario de EE.UU. o las conmemoraciones por el 11 de septiembre.
La gobernadora del estado, la demócrata Kathy Hochul, dijo que ha obtenido unos 17 millones de dólares en ayudas federales para cuatro agencias públicas, entre ellas la Policía de Nueva York (NYPD), involucradas en la seguridad del Mundial de la FIFA.
Ese dinero, indicó, se usará para "comprar equipos y sistemas que ayuden a las agencias estatales y locales a detectar, identificar, rastrear y/o mitigar sistemas de aeronaves no tripulados que supongan amenazas a la seguridad pública".
Por su parte, la jefa de la NYPD, Jessica Tisch, señaló hoy que esta agencia "tiene capacidad para detectar drones pero no tiene autoridad para abatirlos", algo que espera que la Casa Blanca le otorgue este año mientras usa los fondos para compras y formación.
"La preparación garantiza que la NYPD estará posicionada para iniciar operaciones de mitigación de drones tan pronto como se permita legalmente", afirmó, aludiendo a la inminencia de una serie de grandes acontecimientos en el área metropolitana de la ciudad.
La gobernadora prometió incluir en su agenda un plan específico para drones a medida que se extiende su uso, puesto que las leyes actuales limitan su autoridad sobre las operaciones de las aeronaves, la respuesta frente a su mal uso o las pruebas con tecnologías antidrones.
El Gobierno de Estados Unidos anunció en enero una inversión de 115 millones de dólares en tecnología antidrones, precisamente para reforzar la seguridad de los eventos frente a estas aeronaves, que consideró cada vez más "explotadas por actores maliciosos", indicó.
El uso de drones se ha multiplicado en los últimos años tanto en actividades recreativas como comerciales, lo que ha obligado a las autoridades estadounidenses a replantear sus esquemas de seguridad, especialmente en escenarios de alta concentración de personas.
Eventos masivos, celebraciones nacionales y actos conmemorativos se han convertido en puntos sensibles ante el posible uso indebido de estas aeronaves no tripuladas, cuya regulación y control siguen siendo un desafío para los gobiernos estatales y locales.