La ceremonia en el Aula Pablo VI contó con la presencia de familiares, amigos y funcionarios del servicio exterior dominicano acreditados ante la Santa Sede.
El papa León XIV otorgó una bendición especial al embajador dominicano Víctor Suárez Díaz por sus 25 años de matrimonio en el Vaticano.
La ceremonia reunió a familiares, amigos y funcionarios del servicio exterior dominicano acreditados ante el Vaticano, en un encuentro cargado de espiritualidad y gratitud.
El momento fue testificado por sus hijos, Laura Victoria y Víctor José, quienes acompañaron a sus padres en esta significativa ocasión, simbolizando la continuidad del amor y los valores familiares que han guiado a la pareja durante un cuarto de siglo.
Durante la bendición, el Santo Padre destacó la importancia de la familia como fundamento esencial para la construcción de un mundo más humano y solidario. “El amor verdadero es una luz que guía nuestras vidas”, expresó el Pontífice, en un mensaje que conmovió a los presentes.
En el marco del encuentro, el embajador Suárez Díaz reiteró la invitación al Sumo Pontífice para realizar una visita oficial a la República Dominicana.
“Sería un honor recibirlo en nuestra tierra, donde la calidez y la hospitalidad forman parte esencial de nuestra identidad; es el deseo de todo un pueblo y un mensaje que porto de parte de nuestro presidente, Luis Abinader Corona”, manifestó.
La conmemoración de sus bodas de plata representa no solo un hito personal para la pareja, sino también un testimonio de su compromiso con la familia y con el servicio a la nación.
La bendición papal simboliza un reconocimiento a estos valores y fortalece los lazos espirituales e institucionales entre la República Dominicana y la Santa Sede.
La República Dominicana mantiene relaciones diplomáticas formales con la Santa Sede desde el siglo XIX, vínculo que se consolidó con la firma del Concordato de 1954.
A lo largo de las décadas, ese lazo ha estado marcado por intercambios institucionales, visitas oficiales y una activa representación diplomática ante el Vaticano y ante la Soberana Orden de Malta.
En ese contexto, la misión diplomática dominicana ante la Santa Sede no solo cumple funciones políticas, sino también culturales y espirituales, promoviendo valores compartidos como la defensa de la familia, la solidaridad y la cooperación internacional.