Las duras restricciones de la venta de combustibles forman parte de un plan de emergencia adoptado por La Habana ante el desabastecimiento provocado por el bloqueo petrolero de Estados Unidos a la isla.
Bloqueo de petróleo en Cuba.
La Habana.– La suspensión de la venta de diésel, el cierre de algunas oficinas y hoteles, la limitación del transporte y los servicios públicos forman parte del duro paquete de medidas de emergencia que el Gobierno cubano comenzó a aplicar este sábado para afrontar el asedio petrolero de EE.UU..
La corporación Cimex, del conglomerado empresarial GAESA (en manos de los militares), precisó que “hasta que las condiciones lo permitan, se pospondrán las ventas de combustibles en pesos cubanos y la comercialización de diésel en dólares para los ciudadanos”.
La información, divulgada en medios estatales, destacó que las estaciones de servicio en dólares venderán Gasolina B90 y B94, pero a través de turnos gestionados en la aplicación móvil estatal Ticket y con un límite de hasta 20 litros por persona y vehículo. Los tiempos de espera en dicha plataforma eran ya de hasta dos meses.
El Gobierno cubano dolarizó el año pasado una serie de servicentros (gasolineras) para suplir la caída en picado del turismo y del negocio de las remesas, y ahora ha priorizado su suministro.
Las duras restricciones de la venta de combustibles forman parte de un plan de emergencia adoptado por La Habana ante el desabastecimiento provocado por el bloqueo petrolero de Estados Unidos a la isla.
El viceprimer ministro cubano Oscar Pérez-Oliva Fraga adelantó el viernes que se priorizará el poco combustible con el que cuenta el país para “los servicios esenciales”, la generación de electricidad, los “servicios de salud”, el abastecimiento de agua, las actividades de defensa y para “garantizar la sostenibilidad de aquellos sectores que generen ingresos en divisas”, como el turismo.
De igual forma, Pérez-Oliva añadió que el Gobierno cubano facilitará los trámites para que las empresas privadas “que tengan la posibilidad” importen su propio combustible.
EE.UU. cerró el flujo de petróleo venezolano a Cuba el 3 de enero, tras la captura del presidente Nicolás Maduro, y el 29 de enero anunció una orden ejecutiva para aplicar aranceles a los países que le suministrasen combustible a la isla. Cuba precisa importar dos tercios de sus necesidades energéticas.
Algunos bancos reajustarán sus horarios de atención ante la crítica situación con los combustibles, mientras actividades culturales como la Feria Internacional del Libro de La Habana se pospusieron “hasta nuevo aviso”.
Las medidas anunciadas incluyen la implementación del teletrabajo en las empresas estatales, la reubicación de los trabajadores hacia otras labores y en aquellos casos que la persona no pueda teletrabajar ni reubicarse, se le aplicará una “interrupción laboral” hasta que solucione su situación.
También se anunciaron la modalidad de clases semipresenciales en los centros universitarios respetando las particularidades de cada carrera, universidad y territorio y otras modificaciones en el resto de los niveles de enseñanza.
En cuanto al transporte, el ministro del ramo, Eduardo Rodríguez, afirmó en la televisión estatal que se mantienen los vuelos nacionales e internacionales y los aeropuertos y puertos seguirán operativos.
Sin embargo, anunció que los viajes por tren sufrirán por el momento los cambios más bruscos. Según adelantó Rodríguez, las rutas nacionales se realizarán cada ocho días por destino.
El Gobierno cubano también empezó a cerrar algunos hoteles de la isla y a trasladar a los turistas a otras instalaciones como parte del paquete de medidas adoptado ante el asedio petrolero de EE.UU., confirmaron a EFE este sábado de forma coincidente dos fuentes del sector.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció el jueves que la situación es “compleja” y que los cubanos van a “vivir tiempos difíciles (...), muy difíciles”.