El caso, ocurrido en noviembre, reveló un alto nivel de éxtasis en sangre de la víctima y marcó un precedente en agresiones con sumisión química.
La condena exsenador francés sumisión química incluye 18 meses de prisión y cinco años de inhabilitación por agresión a diputada.
París.- La Justicia francesa condenó este martes al exsenador Joël Guerriau a un total de cuatro años de cárcel, de los cuales solo 18 meses serán de cumplimiento efectivo, por haber drogado a una diputada para intentar abusar sexualmente de ella.
Tras dos jornadas de juicio, el Tribunal Correccional de París impuso también una pena de inhabilitación de cinco años y la prohibición de acercarse o comunicarse con la víctima, Sandrine Josso, de 50 años.
Además, el exlegislador deberá indemnizarla con 9.000 euros, de los cuales 5.000 corresponden a daños morales.
La ejecución de la pena no será inmediata, como reclamaba la Fiscalía, que había pedido cuatro años de cárcel, tres de ellos en firme. Los abogados de Guerriau anunciaron que recurrirán la sentencia.
Este caso se remonta a finales de 2023 y puso en el foco mediático en Francia el fenómeno de la sumisión química en agresiones sexuales, un tema que un año después volvería a conmocionar al país con el caso de Gisèle Pelicot, drogada durante años por su marido.
Los hechos juzgados ocurrieron el 14 de noviembre de 2023, cuando el entonces senador del partido de centroderecha Horizons invitó a la diputada Sandrine Josso, de Modem, a su casa a cenar tras su reelección, y la habría drogado con el fin de agredirla sexualmente.
El fiscal Benjamin Coulon afirmó que “la verdad es que envenenó intencionalmente a la señora Josso con fines sexuales” y que era evidente que Guerriau administró una sustancia que afectaba el juicio y control de la víctima, un delito castigado con hasta cinco años de prisión y 75.000 euros de multa en Francia.
La diputada relató que recibió una copa de champán con un sabor extraño, que le provocó mareos, palpitaciones y náuseas, lo que, sumado al comportamiento inusual del acusado, la llevó a marcharse rápidamente.
Presa del pánico, Josso logró llamar a un taxi e ir a un hospital, donde un análisis de sangre reveló una concentración muy alta de MDMA (éxtasis), duplicando la dosis usual con fines recreativos.
Guerriau negó haber drogado a Josso con intención de agredirla y sostuvo que se trató de un acto involuntario, asegurando que atravesaba un momento de depresión y estrés por su campaña electoral, y que otro senador le habría dado el polvo que él creyó inocuo.
La diputada relató una noche de pesadilla, cuyas secuelas aún sufre: hipervigilancia, trastornos del sueño, agotamiento, ciática, hernia discal y la pérdida de cuatro dientes debido a la tensión constante.