Despedida de Uno+Uno y de la televisión
Tampoco renunciamos a la defensa de los derechos de los inmigrantes, los que nos llegan y los nuestros que se han ido, todos seres humanos en búsqueda de mejor vida. Sin dejar de abogar por eficientes y justas políticas migratorias. Tampoco transigimos con el asesinato de muchachos pobres, delincuentes y presuntos delincuentes, y a menudo inocentes, ejecutados en la práctica primitiva de los llamados intercambios de disparos. No defendimos delincuentes, sino derechos de seres humanos.
Actualizado: 24 de Julio, 2025, 05:23 PM
Publicado: 28 de Agosto, 2020, 09:45 PM
Hace 33 años y 7 meses quellegué a Teleantillas y ya acumulaba 19 años en la profesión de periodista, elmejor oficio del mundo, según Gabriel García Márquez. Han pasado muchísimas lunas e incontables acontecimientos. Seis semanasdespués, el 17 de marzo del 1987, conmemorando el 12 aniversario del martirio delcompañero periodista Orlando Martínez, iniciamos el telediario Uno+Uno, Son 403 meses, 1,706 semanas, 12 mil 255 jornadas de sol brillante y de días nublados, deesperanzas y desilusiones.
Al celebrar el 25 aniversario de Uno+Uno, hace 8 años, comencé a anunciar mi retiro de la televisión, convencido por el Eclesiastés, de que “todo tiene su tiempo bajo el sol, tiempo de sembrar y tiempo de cosechar, un tiempo para esparcir piedras, y tiempo para recogerlas, tiempo para abrazarse y tiempo para despedirse”. Ha llegado el momento de la despedida de la televisión, la que comencé hace 5 años, al declinar la dirección de la información de Teleantillas, que recayó en el querido compañero Adalberto Grullón.
En marzo del 2017, cuando celebramos el 30 aniversario de Uno+Uno, dije que quería dejar el espacio a representantes de las nuevas generaciones, que rechazaba la tradición de los dirigentes dominicanos de ocupar los cargos hasta la muerte. Porque como escribió Lockward “los años fueron transcurriendo y se fue perdiendo el buen tiempo que pasó”.
Dije entonces que sólopermanecería en la televisión hasta que transcurriera el proceso electoral del2020, porque entendía que iba a poner en juego la institucionalidaddemocrática. Pues ya pasó y afortunadamente la institucionalidad prevaleció.Como he pretendido toda la vida ser coherente, he aquí que hoy me despido de latelevisión, sin dejar de reconocer la inmensa tristeza que me embarga y lanostalgia que ya comienzo a sentir.
Gratitud a losempresarios
Cuando don Pepín Corripio mesolicitó dirigir la información de Teleantillas y establecer un telediariomatinal competitivo, le pregunté si sabía cómo era yo de exigente. Le advertíque yo no duraba mucho en los empleosperiodísticos, que donde más tiempo había estado era en la dirección del diarioEl Sol, por 3 años y medio. Y precisé que nunca me habían botado de un empleo,casi siempre de director, que era yo quien me iba, cuando me achicaban lalibertad.
Y he aquí que en Teleantillas he pasado más de 33 años y mevoy con profundo agradecimiento, por don Pepín y sus hijos, que no sólo me permitieron ejercer laprofesión con la mayor libertad posible, sino que además me han honrado con untratamiento familiar, con gran afecto.
Hay muchos otros empresarios a quienes debo gratitud, como adon Alejandro Grullón y su hijo Manuel Grullón, a los hermanos León Asencio, especialmente adon José, a Rafael Perelló y su familia, a Luis Molina Achécar, al reciéndesaparecido fundador de Utesa, Príamo Rodríguez y a otros que me dieron aliento en tiempos de tormentas tropicales.
Hay tanta gente a la quetendría que buscar para abrazarla y expresarle gratitud que resulta imposible. Avarios de ellos los fuimos perdiendo en el camino, como mi querida asistenteAna Tejada, los jefes de redacciónMoisés Blanco Genao y Julián Cabrera, los reporteros Jaime Wilmore, Felicia González y Daniel Martich. Y el inigualable productor yeditor Frank Durán.
Como directorde orquesta
Gratitud a los que meacompañaron en la fundación de Uno+Uno, Luis González Fabra, Luis Concepción, SergioCueto, Lidia Ariza, Francis Moya, Bienvenido Alvarez Vega, Patricia García, AliciaCustals y Marcia Facundo. A las asistentes Erica Guzmán, Julieta y Ana Tejada, KeidyMatos, Yaniris Guzmán y Carla Araujo. A comentaristas, entrevistadoras ypresentadoras del temple de Margarita Cordero, Ana Selman, Ana Mitila Lora, AltagraciaSalazar, Veri Candelario, Josefina Navarro, Adriana del Conte, DanniraCaminero. O periodistas de la categoría de Fausto Rosario, Félix Calvo, GustavoOlivo, Erick Mendoza, Damaris Ramìrez, Arelis Ceballos, Kenya Carmona, CarlosJulio Félix, Altagracia Paulino, María Scarbay, Susana Flete. Y camarógrafoscomo Marcos Reyes, Hamilton Cabrera, Luis Méndez y muchos más.
Tampoco podemos olvidar a los directores técnicos DanielLópez, Rafael Gil, Robinson Martínez, Claudia Florimón y productores Miguel deMena, Etzel Báez, Sandy Rosario y Manuel Leger, a las maquillistas Isabel Martain y Kenya Mendoza, y los imprescindibles utilitis Miguel Angel Núñez y Doña Elpidia La Paix,
Mención muy especial paralos héroes Gary Castillo, Roberto Feliú, y Adalberto Grullón, que me hansoportado 33 años y se mantienen en Teleantillas. Y para el querido sociólogode la “pelótica” nacional Cándido Mercedes, un colaborador voluntario que nuncacobró en Teleantillas y estaba presente casi todos los días en la últimadécada.
Mi mayor orgullo ha sidodirigir una orquesta, tratando de sacar de cada ejecutante las mejores notaspara conformar una armonía. Los éxitos son colectivos, las deficiencias de miresponsabilidad. Por eso lo que más añoraré será a la gente que me acompañó porestos caminos de la comunicación en un país aún muy pobre, donde todavía es unprivilegio disfrutar de agua potable y energía eléctrica de forma permanente,lo que a veces provoca desesperanza y frustración.
Valores de lacomunicación
Definimos a Uno+Unocomo principio y fin de la comunicación,que es la sumatoria de los seres humanos, hacer común sus sueños, sus luchas, sus esperanzas,defender sus derechos, promover la inclusión social, repeler las desigualdades.
Veníamos cargados de sueñosy utopías que nos hacían caminar, convencidos de que detenernos erapetrificarnos en medio del camino, como la mujer de Lot. Somos de la generación de los sesenta, cuando DannyLeón escribió aquel poema que ganó el segundo festival de la canción dominicanaen 1969, interpretado por July Morales, que anunciaba “un nuevo mundo, inmensoy armonioso, donde las noches serán tan claras como la luz del día”.
Entonces los periodistas luchábamospor dar contenido a la comunicación plural, de “Un solo mundo con vocesmúltiples”, como proclamó el informe Mc Bride para la Unesco en 1980. Aùn enUno+Uno, dedicaba tiempo a la docencia, a las actividades gremiales para lasuperación profesional, y a organizaciones sociales, como ParticipaciónCiudadana.
Llegué a la televisión para tratarde dar voces a los que no la tenían, para abrir la pantalla de manera que todoslos sectores pudieran defender y promover sus intereses, no solamente los de grandes intereses.
Siempre a lavanguardia
Nos mantuvimos en lavanguardia, en la promoción de la inversión en educación y salud, en lareivindicación del oro de Cotuí, de la bahía de las Aguilas, del parque LosHaitíses y de los lechos de los ríos. En el rechazo a la ignominia de la ventadel barrio Los 3 Brazos. Nunca faltamos a una cita con las reformas políticas einstitucionales, ni a la defensa de las elecciones democráticas, en lo quegastamos una alta proporción de nuestras energías, como debatiendo el nuevo códigolaboral o el sistema de seguridad social.
No transamos con losresponsables de los fraudes bancarios que hundieron la economía nacional, nicon los corruptos. Y cuando se materializó el genocidio civil de la sentencia 168-13no nos dejamos chantajear de los que nos tildaron de traidor a la patria, hastaque logramos la ley 169-14 que devolvióla nacionalidad a 55 mil personas, segúnel listado publicado por la JCE, que con un promedio de dos dependientes, quetambién estaban afectados, libramos de la apatridia por lo menos a 165 milpersonas.
Tampoco renunciamos a ladefensa de los derechos de los inmigrantes, los que nos llegan y los nuestrosque se han ido, todos seres humanos en búsqueda de mejor vida. Sin dejar deabogar por eficientes y justas políticas migratorias. Tampoco transigimos conel asesinato de muchachos pobres, delincuentes y presuntos delincuentes, y amenudo inocentes, ejecutados en la práctica primitiva de los llamadosintercambios de disparos. No defendimos delincuentes, sino derechos de sereshumanos.
Desde el inicio de laprofesión me definí como feminista, porque quería promover los derechos de esa mitad de los seres humanosque son las mujeres, lo más hermoso sobre la faz de la tierra. Estamos aúnlejos de la equidad, pero hemos contribuido a importantes avances.
Con Mario Benedettiaprendimos a “defender la alegría como una trinchera/ defenderla del escándaloy de la rutina/ de la miseria y de los miserables/de las ausencias transitoriasy de las definitivas/ defender la alegría como un principio/ defenderla delpasmo y de las pesadillas, de los neutrales y de los neutrones”.
Nunca nadie nos demandó porel trabajo televisivo, ni nos creímos infalibles y cuando se nos mostró elerror, no dudamos en rectificar. Porque como legó León Felipe, a estas alturasde tres cuartos de siglo, “estoy hecho de un barro que no está bien cocido todavía”.
Preocupado porlos medios
Me retiro y espero una vidamenos angustiada, más tranquila, después de 62 años de trabajo. Y sacar tiempopara editar unas memorias de las cosas que no pude escribir ni decir en elejercicio del periodismo.
Confío en el relevo de lasnuevas generaciones de periodistas con sensibilidad social y convicciones deque la comunicación es común o no sirve para nada. Aliento a los que quedanresponsables de Uno+Uno, a los compañeros y compañeras que hoy, con mássacrificios que nunca, lo hacen posible. En especial a los ejecutivos deTeleantillas.
Me llevo la preocupación porla crisis del periodismo, agudizada por las derivaciones económicas delcoronavirus, que ha afectado gravemente a los medios de comunicación,especialmente a los periódicos y hasta a la televisión. Habrá que auspiciarpolíticas públicas para ayudarlos a sobrevivir y a recuperarse, porque han sidoy son fundamento de la libertad de información, que tanto ha contribuido a lapreservación de la institucionalidad democrática. Y para preservar el empleo demiles de trabajadores, empleados directos e indirectos, incluido cientos deperiodistas.
Me voy agradecido de losdones de Dios, de los maestros, de la vida, y de los que me cobijaron, merodearon y me alentaron Todos dieronsentido a mi vida, como mi esposa Ada y nuestros hijos José Yude, Jennifer,Julio, Hilda, y Juan Gabriel, cuyo amor me ha sustentado en estos caminos. Porsiempre, con el canto alegre del que espera un nuevo día.-


