Vergés también aclaró que existen agresores sexuales que no presentan pedofilia.
Santo Domingo.– El psicólogo Luis Vergés explicó que la pedofilia y la agresión sexual no son conceptos equivalentes, aunque con frecuencia se confunden en el debate público. Durante una entrevista en el programa El Despertador, señaló que no todas las personas con pedofilia cometen violaciones sexuales, y que es necesario diferenciar entre la condición psicológica y las conductas que constituyen delitos.
Vergés indicó que la pedofilia es una obsesión vinculada al erotismo infantil, y precisó que “son personas que solo se excitan sexualmente con niños”, aunque aclaró que no todos llegan a materializar actos de violación.
Explicó que muchos casos se manifiestan en fantasías, idealizaciones, tocamientos o caricias, conductas que también constituyen agresión sexual, aun cuando no siempre sean identificadas como tales por los menores.
“La pederastia ya es un hecho consumado”, indicó, al tiempo que reiteró que no todos los pedófilos llegan a ese punto, aunque cualquier acto sexual no consentido constituye una agresión.
Subrayó que un niño no puede consentir una relación sexual, por lo que “agresión sexual no es solamente física, es cualquier acto no consentido”, incluyendo tocamientos o caricias que vulneren su integridad.
Vergés también aclaró que existen agresores sexuales que no presentan pedofilia. Explicó que algunos agresores utilizan la violencia como medio de excitación y que estos comportamientos pueden estar asociados a factores como el consumo de pornografía, inseguridades relacionadas con la masculinidad o el miedo al rechazo. Indicó que, en estos casos, los menores resultan particularmente vulnerables debido a su incapacidad de defensa.
“Hay agresores sexuales que no tienen ningún componente pedofílico y son bastante violentos”, afirmó.
El psicólogo explicó que la pedofilia no puede atribuirse a factores genéticos, sino a una combinación de elementos sociales y de aprendizaje. Indicó que la mayoría de los casos involucran a hombres y que cerca del 85 % de los agresores son personas cercanas al entorno del niño. Señaló además que muchos han presentado previamente conductas antisociales o conflictos legales en otras áreas de su vida.
Vergés señaló que estas personas suelen presentar un desarrollo psicosexual deficiente, lo que les impide relacionarse desde la voluntad, la decisión y la libertad, condiciones que un niño no puede ejercer.
Al abordar el tema de las relaciones entre adultos y adolescentes, el especialista aclaró que no toda relación de este tipo implica pedofilia. Explicó que un adulto que mantiene una relación con una menor incurre en abuso sexual debido a la asimetría de poder, pero esto no necesariamente significa que tenga una obsesión erótica infantil. Indicó que el abuso sexual es una categoría amplia que incluye la pedofilia, pero también otras conductas, como el sadismo.
Vergés destacó que la prevención comienza con la educación temprana y el fortalecimiento del autocuidado infantil. Señaló que los niños deben ser orientados para identificar conductas inapropiadas y contar con adultos de confianza a quienes puedan informar cualquier situación extraña. Advirtió sobre la importancia de no descalificar los relatos de los menores, ya que esto puede llevarlos a reprimir o negar experiencias de abuso.
Indicó que la educación sexual y la sensibilización de la población adulta son claves para asumir el rol de cuidadores y proteger el desarrollo saludable de la niñez.
Finalmente, el psicólogo explicó que la pedofilia es difícil de medir con precisión, pero que las estadísticas generales la sitúan entre un 2 % y un 3 % de la población, lo que indicó que no se trata de un fenómeno generalizado. Aclaró que, aunque no es una pandemia, sí requiere atención y abordaje responsable desde la educación, la prevención y el sistema de justicia.