El discurso de Luis
El domingo 16 de agosto vi en la televisión a un presidente hablando claro, conciso y contundente sobre los principales problemas económicos, políticos y sociales que tiene el país, sin rodeos, sin mediatintas, sin demagogia, sin odio ni sentido de retaliación, sereno, seguro de sí mismo, verdaderamente empoderado. Habló un estadista, no un político demagogo tratando de engañar al pueblo.
Actualizado: 24 de Julio, 2025, 05:50 PM
Publicado: 19 de Agosto, 2020, 08:09 AM
El domingo 16 de agosto vi en latelevisión a un presidente hablando claro, conciso y contundente sobre losprincipales problemas económicos, políticos y sociales que tiene el país, sinrodeos, sin mediatintas, sin demagogia, sin odio ni sentido de retaliación,sereno, seguro de sí mismo, verdaderamente empoderado. Habló un estadista, noun político demagogo tratando de engañar al pueblo.
Me gustó. Habló de temas que dominapor su propia formación académica y por su práctica cotidiana. Trato lasituación económica; no olvidemos que es economista; abordó la cuestión delturismo, recordemos los negocios familiares en esa área, la educación, a lacual ha estado vinculado por años a través de la universidad fundada por supadre José Rafael, entre otras cuestiones que ha estudiado y compartido con lostécnicos y especialista que hoy formanparte del Gabinete. La improvisación no estuvo presente en la pieza oratoria.
El discurso, de menos de una hora,fue fluido, certero, sin grandes equivocaciones en el manejo de cámara. Lalectura fue fluida, incluso amena. El lenguaje corporal excelente. Mientras loveía pensé en lo mucho que se había superado. Si lo comparamos con sus inicioscomo candidato hace más de ocho años, veremos que se superó enormemente. El Luis Abinader presidente de la Repúblicano es el Luís de sus primeros años: creció, maduró, aprendió. ¡Realmente esehombre se preparó para ser presidente! (Apenas tiene 53 años)
He participado fortuitamente en dosreuniones importantes: una con el gabinete de salud, y la otra con el de turismo. En ambas he quedado gratamentesorprendido al verlo compartir ideas, experiencias y actitudes. Escucha conatención, toma nota, interviene juiciosamente, acoge las ideas de sus técnicosy profesiones, acepta con agrado la disensión, procura tomar decisiones porconsenso. Los funcionarios por igual hablan con franqueza, enfrentan las ideascon un alto sentido democrático.
El presidente satisfizo la poblacióntanto con el discurso como con la mayoría de las designaciones, principalmentela de la Procuradora, magistrada Mirian Germán, que fue resarcirla moralmenteante los atropellos de que fue víctima por el Consejo Nacional de laMagistratura por orden expresa del entonces presidente Danilo Medina. (Esadecisión de atropellar a una mujer buena, decente, trabajadora y capaz, no fueadoptada por Jean Alan, ni por Mariano Germán. Ninguna de los dos tenían elpoder para ello) Colocar a la magistrada Yeni Berenice, como segunda a bordo,igualmente fue certera. Ambas (dos mujeres del carajo) harán una gran labor enbeneficio del sistema de justicia. ¡Ya lo verán!
El presidente Abinader fue claro ycontundente sobre el tema judicial. No tolerará la corrupción. El funcionarioque cometa alguna indelicadeza o corrupción será cancelado y sometido a la justicia. Igualmente no habráimpunidad. El que se robó los dineros del pueblo tendrán que pagar por ello.¡Un palo! (Propongo que Jesús Félix vuelva al departamento anticorrupción)
En cada uno de los temas, como los dela salud y la educación, fue igualmente contundente y sin ambages. Espero quetodas sus promesas y propuestas de solución a los grandes problemas que afrontala nación, se cumplan aun en medio de las dificultades. Necesitará –como ya hedicho- del concurso y la paciencia de todos los dominicanos, sobre todo de losque más tienen, porque el sacrificio no puede seguir siendo sólo de los deabajo.
Pocas veces la opinión pública hacoincidido en calificar como bueno y válido el discurso de un presidente de laRepública como en esta ocasión. Me sumo jubiloso a los aplausos y al orgullode haber contribuido mínimamente, como muchos otros, con su victoria.

