No recuerdo ninguna época en que a los Ministerios Públicos se les hayan reconocido y aplicado con mayor rigor los beneficios que les reconoce la ley y la normativa interna.
No recuerdo ninguna época en que a los Ministerios Públicos se les hayan reconocido y aplicado con mayor rigor los beneficios que les reconoce la ley y la normativa interna.
Germán Brito convocó desde el pasado 14 de septiembre a las directivas de la Asociación Dominicana de Fiscales de Carrera (Adofic) y la Asociación de Fiscales Dominicanos (Fiscaldom) para una reunión que se celebra este viernes en uno de los salones de la Escuela Nacional del Ministerio Público (ENMP).
“Con responsabilidad histórica debemos advertir que el Ministerio Público se juega en este momento su prestigio institucional en un escenario de confrontación de intereses y corremos el riesgo de perder la confianza ganada si no somos capaces de enfocarnos en atender con esmero y dedicación las exigencias legítimas de la sociedad”, dijo la procuradora general.
“A lo largo de mis años de ejercicio en el sistema de justicia, he compartido con mis compañeros, jueces, fiscales, defensores, abogados y personal administrativo, las carencias y limitaciones que han caracterizado el desempeño de nuestras labores”, indicó la procuradora general.
“Tras mi designación como Procuradora General de la República, he recibido el respeto y el apoyo de distintos poderes y órganos del Estado. Además, y de forma muy importante, el respaldo de la sociedad dominicana, el cual nos ha guiado en el tránsito por situaciones delicadas y demandantes”, sostuvo.
“Cumplamos, pues, responsablemente con nuestra labor de procurar justicia en nombre de la sociedad, y todo lo demás nos llegará por añadidura”, dijo la magistrada Germán Brito, cuyas palabras textuales transcribimos a continuación:
Quisiera iniciar mis palabras expresando mi desacuerdo con la intimación que una de las asociaciones realizó ayer, en la víspera de una reunión convocada desde hace tiempo, actuación que me parece inoportuna, imprudente e injusta.
No recuerdo ninguna época en que a los Ministerios Públicos se les hayan reconocido y aplicado con mayor rigor los beneficios que les reconoce la ley y la normativa interna.
No aspiro a gratitud personal, pero he escogido no tener la mezquindad en mi comportamiento, pero si no reconociese la apertura de los poderes Ejecutivo y Legislativo, que, dentro de las precariedades propias de nuestras circunstancias como país, no nos han cerrado la puerta cuando le hemos hecho algún planteamiento de las necesidades nuestras, si lo niego o lo desmerito, tendría una conducta mezquina.
No se espía a nadie sin proceso, pero parecería que, tras esas, aunque legales, aspiraciones imprudentes, incontrolables, puede estar algo o alguien que apueste a un comportamiento que podría llamarse de acoso y derribo.
A lo largo de mis años de ejercicio en el sistema de justicia, he compartido con mis compañeros, jueces, fiscales, defensores, abogados y personal administrativo, las carencias y limitaciones que han caracterizado el desempeño de nuestras labores.
Estamos conscientes de que el Ministerio Público tiene aún un largo camino de institucionalización y organización que recorrer. Reconocemos también que existe una deuda histórica desde esta institución hacia los fiscales, los empleados administrativos y, debemos decirlo, hacia la sociedad, por los momentos históricos en que no hemos estado a la altura de los procesos a nuestro cargo.
Es necesario enfatizar que el Ministerio Público es una de las pocas instituciones que pudo implementar este año un proceso de reajuste y estandarización salarial, primero a los fiscales, y luego al personal técnico y administrativo; además de lograr la institucionalización del pago de los bonos anual (un salario libre de impuestos) y vacacional (un salario con impuestos incluidos) que se habían prometido en la normativa interna, pero que nunca habían sido cumplidos. Se reactivó la compensación por fallecimiento, suspendida por más de un año; se asignó el beneficio de combustible a todos los miembros del Ministerio Público, y se les dotó de flotas, minutos y data. Se está trabajando en el remozamiento físico y equipamiento tecnológico de las fiscalías y dependencias, así como en el mejoramiento del seguro médico y el seguro de vida.
Nuestro compromiso en la conducción de esta institución de servicio público es una marcha firme, consciente y serena, no es una carrera atropellada para satisfacer demandas, que, si bien pueden considerarse justas, no pueden ser impulsadas de forma temeraria e irreflexiva.
En estos momentos nuestros fiscales deben evitar dejarse seducir por cantos de sirenas que apelan a la confrontación con otros órganos del Estado y amenazan con interrumpir el servicio de la procuración de justicia que espera toda la sociedad.
A cada miembro del Ministerio Público le exhorto a mantener sus aspiraciones de mejoría sin dejar de trabajar con entereza y responsabilidad en beneficio de la gente. Que sigamos entregándonos en cuerpo y alma a una función vital para el Estado de derecho, sin desfallecer ante las dificultades profesionales ni dejarnos instrumentalizar por quienes pretenden demeritar a la institución para frenar cualquier avance institucional que nos acerque al cumplimiento efectivo de las funciones que nos confieren la Constitución y las leyes.
Cumplamos, pues, responsablemente con nuestra labor de procurar justicia en nombre de la sociedad, y todo lo demás nos llegará por añadidura.