En realidad no es una postura nueva, porque ese tema había sido uno de las banderas que había enarbolado como parte de su oferta electoral durante la campaña, pero ahora tiene otro carácter y crea muchas expectativas.
Elpresidente Luis Abinader ha asumido un gran compromiso frente al país y susinstituciones al dar seguridad, en el inicio de su gestión, de que “no habráimpunidad para la corrupción del pasado ni del futuro”.
Enrealidad no es una postura nueva, porque ese tema había sido uno de lasbanderas que había enarbolado como parte de su oferta electoral durante lacampaña, pero ahora tiene otro carácter y crea muchas expectativas.
Elhecho de que haya nombrado como Procuradora general de la República a MiriamGermán Brito, una magistrada que goza de gran reputación y credibilidad en laopinión pública, es un paso en esa dirección, pero es una tarea titánica querequiere mucho coraje y energía.
Durantedécadas y a pesar de todas las promesas y declaraciones de intenciones, lalucha contra la corrupción administrativa, en gran medida culpable de nuestrasdebilidades y miserias humanas, en la práctica no ha dejado de ser un objetivoincumplido con muchas frustraciones en el camino.
Ahora,Abinader tiene la oportunidad histórica de impulsar un cambio que restaure laconfianza de los ciudadanos en la verdadera intención y voluntad de combatirese flagelo desde el mismo Estado, por encima de conveniencias grupales opartidarias.
Sonmuchos los intereses y presiones que han influido en décadas para que la luchaanticorrupción haya sido fallida en el país y en este momento no hay razonespara pensar que será diferente, salvo el cambio de actitud que promete el nuevoestadista, un compromiso del que deberán ser compromisarios sus funcionarios yel recién instalado Congreso.
Ladesignación de la exfiscal del Distrito Nacional, Yenni Berenice Rosario comoprocuradora Adjunta es otro paso importante dentro del plantemiento de Abinaderde que se pueda contar, por primera vez en el país, con una Procuraduríageneral que pueda actuar sin ataduras y de forma totalmente independiente.
Comoesta independencia no está aún consagrada por mandato constitucional y deelección por voto directo, como ocurre en otras naciones del continente, lareal independencia dependerá de la forma en que actúen ambas magistradas frentea los serios retos que enfrentarán en un país donde aún prevalecen muchasdebilidades institucionales.
Paradar seguridad al país de que a partir de ahora el Ejecutivo no influirá en lasdecisiones de la Procuraduría, Abinader ha dicho públicamente a ambasmagistradas que pueden actuar con entera libertad, sólo siguiendo loslineamientos de la Constitución y de las leyes y los dictados de susconciencias, agregamos nosotros.
Todoesto ha abierto grandes expectativas y sólo el tiempo, las medidas y larealidad determinarán si realmente nos encaminamos a una lucha efectiva contrala corrupción y a los malos manejos administrativos con los recursos del abusadoEstado dominicano.