La preparación deficiente de bachilleres afecta la calidad universitaria y la capacidad de asimilar estudios superiores.
Santo Domingo.– Al ver un muy buen articulo de uno de los dominicanos más calificados para opinar sobre educación, analizando la búsqueda por motivos equivocados de certificaciones en el ranking universitario internacional, recordé mi respuesta a una señora que alegaba que debemos enorgullecernos de que la UASD es cien años mas antigua que Harvard.
Claro que sí, dije, podemos estar muy orgullosos de todos los inventos, patentes y descubrimientos de la UASD, mientras en Harvard no hacen mas que envidiarnos…
La cuestión es que las universidades no están supuestas a tener como rol principal la promoción social ni ser instrumentos partidistas o refugio de profesionales sin éxito en sus carreras.
La utilidad de los rankings es medir su impacto como generadores de cambios por las capacidades enseñadas y sus resultados, no por el ascenso socioeconómico por titularse sin mucha idea de nada. Por eso debemos priorizar el énfasis en la educación STEM, pues uno de los frenos al desarrollo acelerado es la falta de suficientes cerebros entrenados para llevar conocimientos y destrezas a niveles técnicos o de licenciaturas.
Sólo así daremos el salto cuantitativo y cualitativo soñado y posible, pero comenzando por la zapata, básica y media, pues quienes hemos sido profesores y directores de facultades sabemos que es vergonzoso ver la calidad de bachilleres incapaces de asimilar los requerimientos de un primer semestre universitario. Vamos avanzando en la medición PISA, ¡hay que seguir!