Las pancartas revuelven el debate ideológico en España a diez días de las elecciones

Tres días después, le tocaría a la plataforma Avaaz ganar los focos de la prensa y los votantes, con una nueva pancarta, esta vez en la plaza de Chueca de la capital española, lugar conocido como enclave de la comunidad LGBTQi+.

Madrid.– Las pancartas con mensajes ideológicos también son protagonistas de la campaña electoral en España. Desde que hace algunos días, la empresa privada de desalojos extrajudiciales Desokupa extendiera una lona en el centro de Madrid contra el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, el surgimiento de grandes pancartas en la capital española enfoca y enciende el debate y el cruce de acusaciones en el país.

La temperatura aumenta en este verano atípico en España con unas elecciones omnipresentes en la mente de todos, ya sea por interés político o por el calendario vacacional, y de manera paralela suben los grados de la discusión política, que traspasa plataformas tradicionales y llegan a fachadas de edificios, monumentos o plazas emblemáticas a través de grandes lonas de tela.

Cuatro días después de la instalación del cartel de Desokupa, criticado por los vecinos de la calle Atocha del centro de Madrid donde se situó «ocultando el contenido» de la misma según denunciaron los inquilinos del edificio, la Junta Electoral madrileña desestimó las denuncias de varias formaciones políticas por incitación al odio, indicando que las actuaciones estaban «amparadas por el derecho fundamental a la libertad de expresión».

Horas después de la decisión de la Junta, otro mensaje vino a tapar el original contra Sánchez.

Esta vez fue el Movimiento por la Vivienda de Madrid, en las antípodas ideológicas a la empresa de desalojos extrajudiciales, quien preparó su acción encima del mensaje de Desokupa.

«En 8 años: 482.549 desahucios, 28.552 personas sin hogar, 3,8 millones de casas vacías, 80% del sueldo para el alquiler, el problema no es la ‘okupación’, es no poder vivir», contestaba el movimiento con otra lona colgada por dos activistas, que duró apenas unas horas.

ULTRADERECHA DENTRO DE LA DERECHA

Tres días después, le tocaría a la plataforma Avaaz ganar los focos de la prensa y los votantes, con una nueva pancarta, esta vez en la plaza de Chueca de la capital española, lugar conocido como enclave de la comunidad LGBTQi+.

En ella se podía leer: «despreciar los derechos de las mujeres no es patriotismo; homofobia no es libertad. 23J vota contra los pactos del odio», en referencia los acuerdos de Gobierno que la derecha y la ultraderecha han sellado en varios territorios tras las elecciones autonómicas de mayo.

Junto a las frases, un dibujo en el que se ve al candidato del conservador Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, con el rostro rasgado y dentro puede diferenciarse al líder de la formación de ultraderecha Vox, Santiago Abascal, como crítica a la similitudes entre ambos partidos.

La imagen también sobrepasó la lona y las redes sociales se llenaron de la imagen diseñada por la ilustradora Cristina Daura, que en su versión digital estaba también en movimiento para revelar una cara dentro de la otra.

CAMBIO CLIMÁTICO Y AGRESIONES SEXUALES

Tan solo una jornada después, fue Greenpeace quien desplegó otro lona, en este caso para llamar la atención sobre el cambio climático sobre la emblemática Puerta de Alcalá.

No sin críticas por equiparar las propuestas de la derecha y la izquierda en esta materia, los cuatro principales candidatos aparecían de torso para arriba, sin ropa y sudando, junto a la frase: «¿El cambio climático os la suda (os da igual)?».

24 horas después, Vox haría lo mismo en otra céntrica calle, esta vez para acusar al presidente del Gobierno de haber puesto «a cientos» de violadores «en la calle» tras la aprobación de la conocida como ley del «solo sí es sí», que provocó la rebaja de condenas a agresores sexuales y después tuvo que ser modificada.

En la imagen, muy criticada también, se ve a una mujer que está siendo atacada por un hombre con una frondosa barba y una capucha negra, que podría asociarse con la inmigración ilegal, otro de los blancos de la ultraderecha.