El rechazo al monorriel como solución de transporte se basa en su posible obsolescencia en una década o más.
Santo Domingo.– El ingeniero Freddy Pérez, miembro de la dirección política de la Fuerza del Pueblo, afirmó que el monorriel no representa una solución estructural para el problema del tránsito en el Gran Santo Domingo. A su juicio, apostar por ese modelo podría significar una respuesta temporal que quedaría superada en una década.
Pérez sostuvo que, aunque el monorriel es menos costoso que un metro subterráneo, su capacidad y alcance no responden al crecimiento acelerado de la capital. Explicó que en ciudades densamente pobladas la tendencia mundial es desarrollar sistemas de metro integrales, capaces de absorber grandes volúmenes de pasajeros.
“El monorriel es una solución media”, expresó, al indicar que este tipo de transporte suele utilizarse como complemento y no como eje principal de movilidad urbana. En ese sentido, consideró que implementar un monorriel como proyecto central podría convertirse en un error estratégico.
El dirigente político también señaló que este sistema elevado impacta visualmente la ciudad y complica la evacuación en caso de emergencias. Afirmó que no se puede pensar en soluciones rápidas que en 10 o 15 años queden insuficientes ante el crecimiento poblacional.
Insistió en que el país debe proyectarse a largo plazo y ampliar el sistema de metro subterráneo. Propuso extender líneas por corredores estratégicos como la avenida 27 de Febrero hasta el aeropuerto y desarrollar otra línea en la Winston Churchill, como parte de un plan integral.
A su entender, el Gran Santo Domingo necesitará al menos cuatro o cinco líneas adicionales de metro en el futuro para evitar que el tránsito colapse por completo.
En otro orden, Pérez se refirió a la extensión del Metro de Santo Domingo hacia Los Alcarrizos, señalando que desde el inicio observó “cierta informalidad” en el proceso constructivo.
Explicó que, al pasar por la zona en construcción, notó diferencias visibles en la alineación de barandas y apoyos de vigas. Según indicó, algunas estructuras presentaban variaciones que, a su juicio, reflejaban falta de uniformidad técnica.
Consideró que pudo haber ausencia de una coordinación topográfica centralizada. “Si hubiera un solo topógrafo general que entregara los puntos exactos a cada contratista, la obra cerraría perfectamente”, expresó.
El exministro aclaró que no necesariamente cree que la estructura vaya a fallar. Sin embargo, sostuvo que ante los rumores generados debió crearse una comisión técnica independiente integrada por el CODIA, empresas de supervisión reconocidas y representantes del Estado.
Afirmó que una obra de esa magnitud no debe terminarse “a la carrera” para cumplir fechas. “Se termina cuando tenga que terminarse”, señaló, enfatizando que la prioridad debe ser la seguridad y la tranquilidad de la población.
También explicó que el crecimiento del Gran Santo Domingo, con millones de desplazamientos diarios, obliga a que las infraestructuras de transporte sean planificadas con rigurosidad y visión de futuro.
Pérez también cuestionó el uso de los 750 millones de dólares obtenidos por el Estado tras la renegociación del contrato con Aerodom.
Aseguró que las obras anunciadas con esos recursos no muestran avances proporcionales al monto recibido. “Se señalaron las obras y no se han acelerado”, afirmó.
Indicó que el Gobierno debió presentar un informe numérico detallando dónde y cómo fueron aplicados esos fondos. Según sostuvo, la ciudadanía tiene derecho a conocer el destino de ese dinero.
El dirigente de la Fuerza del Pueblo expresó que gobernar implica responsabilidad pública y transparencia institucional, especialmente cuando se trata de recursos de alto impacto económico.
Durante la entrevista, Freddy Pérez también abordó otros temas relacionados con infraestructura y gestión pública.
Evaluó como limitada la inversión en obras públicas en los últimos años, señalando que el gasto de capital ha disminuido en comparación con administraciones anteriores.
Criticó la apertura de múltiples proyectos sin concluirlos por falta de recursos, lo que —según explicó— afecta el desarrollo económico y la creación de un “círculo virtuoso” de crecimiento.
Se refirió a problemas en plantas de tratamiento y acueductos inaugurados sin completar los sistemas de toma, conducción y distribución, lo que impide su funcionamiento adecuado.
Asimismo, mencionó la necesidad de nuevos puentes sobre los ríos Ozama e Isabela para responder al crecimiento urbano y mejorar la conectividad.
Finalmente, insistió en que la institucionalidad y el acceso a la información pública son claves para recuperar la confianza ciudadana en los grandes proyectos de infraestructura.