Motoristas arriesgan sus vidas en carreras clandestinas
Actualizado: 24 de Julio, 2025, 05:01 PM
Publicado: 08 de Septiembre, 2020, 11:15 PM
Con10 muertes registradas diariamente y más de 34 decesos por cada 100 milhabitantes, República Dominicana se ubica entre los cinco países con mayorletalidad en accidentes de tránsito a nivel mundial, sólo superada por muy pocomargen por las naciones africanas de Liberia, Burundi, Zimbawe y la islacaribeña de Santa Lucía, según el más reciente informe de la OrganizaciónMundial de la Salud.
Cercade 65 de los accidentes viales en el país involucra a motocicletas, de acuerdocon la Oficina Nacional de Estadísticas, y un gran número de las víctimasfallece en las denominadas carreras clandestinas, competenciasilegales que se realizan en las principales avenidas del país.
Conversamoscon algunos de los jóvenes que participan en esas carreras y nos dicen qué losmotiva a arriesgar sus vidas en estas competencias y cuál es el negocio detrásde ellas.
Estánen la línea de salida…
Impacientes,aceleran sus motores…
Losnervios se tensan, la adrenalina corre por sus venas, sus latidos se precipitanhasta ver el banderazo de salida...
Laescena se repite una y otra vez en diferentes autopistas, avenidas e inclusocaminos vecinales del país.
Sonilegales, pero se realizan a la vista de todos, cualquier día de la semana y acualquier hora del día….
Estascarreras clandestinas reúnen a decenas de personas, que acuden para ver dosconductores manejar a toda velocidad sus motocicletas, sin ningún tipo deseguridad.
Mientrasmás arriesgada es la hazaña, más emoción parece provocar a los asistentes,quienes disfrutan de la velocidad sin control.
Pesea ser consideradas temerarias e incluso suicidas por carecer de las mínimasmedidas de seguridad, estas carreras generan un negocio que mueve miles depesos a través de apuestas.
Algunascompetencias pueden reunir de entre 500 y 800 mil pesos solo en apuestas, almargen del premio acordado para al ganador.
Paraconvertirse en “pilotos” de estas competencias, los motoristas no requieren másque saber conducir una motocicleta, no temer a la velocidad y ser delgados obajos de estatura para quitar peso al motor a fin de agregar velocidad.
Aunquelas motocicletas que entren en las competencias no son de carreras, sino decilindraje estándar de 70 a 125 CC, los conductores les aplican algunascostosas modificaciones para duplicar la velocidad.
Consultamoscon mecánicos que durante algunos años han adaptado motores para usarlos encarreras clandestinas. Sin importar su ubicación, estos mecánicos recibenclientes de todas partes del país.
Lasalteraciones para reducir el peso y potenciar la velocidad de los motoresincrementan el riesgo de sufrir daños más severos ante un eventual impacto.Estos peligros mecánicos, más la ausencia total de medidas de protección porparte del piloto, las maniobras arriesgas mientras se desplazan y la velocidadsin límites se convierten en una combinación letal.
JoelMartínez perdió la vida tras impactar un poste de luz mientras competía en elcruce de Ocoa.
Cachitotuvo igual desenlace cuando colisionó contra una barandilla en Boca Chica
LuisAntonio Matos falleció mientras competía en San Juan
YJuan Infante murió al asomarse a la carretera Joaquín Balaguer en Santiago paraobservar una carrera.
Son4 de los 10 jóvenes que en los últimos tres meses perdieron la vida en carrerasclandestinas en distintos puntos del país.
Segúnel cirujano Alejandro Soto, ex sub director del hospital traumatológico NeyArias Lora, en los pacientes de accidentes de motores se va el 60 por cientodel presupuesto de los centros traumatológicos del país.
Delas dos mil 95 personas que murieron en accidentes de tránsito en 2019,el 64.2% estuvo involucrado con una motocicleta, según datos de la OficinaNacional de Estadísticas.
Pesea estas letales cifras, los participantes en estas carreras no desisten en suinterés de seguir en ellas y para algunos, esas competencias son adictivas.
JoséHerminio de la Rosa es de los pocos que ha sobrevivido a un accidentedurante una competencia ilegal y ahora puede contarlo.
Aunquehan transcurrido aproximadamente dos años, recuerda cómo arranco la carrera quecambio su vida para siempre.
La competencia se realizó en la avenida Jacobo Majluta y su contrincante, RafaelGuzmán, murió. Con apenas 24 años, De la Rosa perdió una pierna.
Aqueltrágico incidente no disuadió a ninguno de sus amigos para abandonar lascerraras.
