La agroindustria local ha mantenido el abastecimiento pese a crisis globales, según análisis del sector.
Santo Domingo.– El dominicano común sabe que un gallo loco es alguien que causa vergüenza ajena cuando hace o dice tonterías para llamar la atención.
Podría pues aplicarse a artistas, políticos o muchos de los falsos periodistas que se auto titulan “comunicadores”. Pero que un estadista, tres veces presidente y aspirante a volver, padezca recidivas de galloloquismo es muy preocupante, sobre todo cuando su fina inteligencia y garra política son reconocidas.
Lo del algorritmo fue difícil de olvidar como gallolocada cumbre, excusable por aquella circunstancia. Ayer Leonel acusó al PRM de quebrar a productores locales al privilegiar importaciones de “allegados del oficialismo”, que debió identificar, lo que según él impacta el precio de los alimentos.
El precio promedio del pollo al consumidor en Estados Unidos en los últimos tres meses varió de US$2.80 a US$4.55 por libra dependiendo del lugar del gran país y cuál parte del ave. Así, para comprar un pollo de tres libras harían falta mucho más de RD$750.00.
¿Qué importador cuerdo importaría algo que aquí el consumidor compra a mitad del precio extranjero? Además, la agroindustria local ha demostrado que ni una pandemia, guerras, disrupción logística ni huracanes han impedido mantener al mercado abastecido y hasta seguir exportando.
A mi me apena ver cómo la política y la desesperación por remontar en popularidad provocan gallolocadas innecesarias.