Pero con el correr de los días, el tono se ha ido endureciendo cada vez más. Los medios estatales y los responsables políticos y judiciales describen ahora a los manifestantes como "agentes terroristas".
Las protestas se intensifican en Irán.
REDACCIÓN.– Las protestas se intensifican en Irán, mientras las autoridades endurecen el tono y la represión Nuevas manifestaciones sacudieron durante la noche del viernes y continuaron el sábado en las principales ciudades de Irán, prácticamente aislado del mundo tras el bloqueo de Internet, en una movilización inédita desde hace tres años, pese a las crecientes amenazas y acciones de represión.
Este sábado, el país seguía sin acceso a Internet por tercer día consecutivo, tras un corte impuesto por las autoridades en todo el territorio para contener las protestas, según la ONG de vigilancia de la ciberseguridad Netblocks.
La tensión ha llegado a tal punto que el lenguaje de los dirigentes iraníes ha cambiado de forma clara. Al inicio de las protestas civiles, que comenzaron el 28 de diciembre del 2025, el presidente Masoud Pezeshkian y las autoridades hablaban de "personas descontentas" por razones legítimas, por las dificultades económicas que afectan la vida cotidiana de la población.
En ese momento, insistían en la necesidad de escuchar las demandas y diferenciaban a una mayoría de manifestantes frente a los "alborotadores".
Pero con el correr de los días, el tono se ha ido endureciendo cada vez más. Los medios estatales y los responsables políticos y judiciales describen ahora a los manifestantes como "agentes terroristas" al servicio de Estados Unidos e Israel, una retórica que parece preparar la justificación de una represión mucho más dura.
Ese calificativo fue utilizado por el Ejército iraní en un comunicado publicado este sábado por agencias semioficiales de noticias. En él, acusó a "grupos terroristas hostiles" de intentar "socavar la seguridad pública del país". Ejército iraní
"El ejército, bajo el mando del Comandante en Jefe Supremo y las demás fuerzas armadas, además de monitorear los movimientos del enemigo en la región, protegerán y salvaguardarán resueltamente los intereses nacionales, la infraestructura estratégica del país y la propiedad pública", afirma el texto.
Previamente, el líder supremo de la República Islámica, Alí Jamenei, se dirigió el viernes por la mañana a sus seguidores y aseguró que el país "no retrocederá frente a los destructores", término con el que se refirió a los manifestantes, sin distinguir esta vez entre protestas con reivindicaciones legítimas y actos de vandalismo.
"Ayer por la noche, en Teherán y en otras ciudades, un puñado de vándalos salió a las calles y destruyó edificios de su propio país para satisfacer al presidente estadounidense", declaró, en alusión a las amenazas de Donald Trump, quien había afirmado unos días antes que no dudaría en bombardear Irán "para defender a los manifestantes pacíficos".
La información que logra salir del país es limitada, debido al corte de Internet, de las llamadas telefónicas y de los sistemas de mensajería. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos con presencia en el terreno han expresado su alarma por la posible utilización del corte de las comunicaciones para incrementar la represión violenta.
De acuerdo a la organización Human Rights Activists in Iran (HRANA), con sede en Estados Unidos, al menos 65 personas han muerto durante las manifestaciones y alrededor de 2.300 han sido detenidas. Entre las víctimas, al menos 50 serían civiles (7 de menores de edad), 14 serían miembros de los cuerpos de seguridad y un civil afiliado al gobierno, lo que respondería a la intensidad de algunos choques entre manifestantes y guardias.