Psicólogo explica por qué la corrupción se normaliza y se aprende en la sociedad

La normalización de la corrupción afecta la ética social y dificulta la implementación de medidas anticorrupción.

Explicación psicológica sobre cómo la corrupción normalizada en sociedad se convierte en un comportamiento aprendido.

Santo Domingo.– El psicólogo Luis Verges afirmó que la corrupción no es solo un problema legal o político, sino un fenómeno profundamente psicológico y cultural, que se aprende, se normaliza y termina afectando tanto a quienes la practican como a las sociedades que la toleran.

Durante su intervención en el programa El Despertador, Vergés explicó que la psicología de la corrupción estudia qué motiva internamente a las personas a cometer actos corruptos, señalando que quienes incurren en estas prácticas no se perciben a sí mismos como ladrones o depredadores, sino como individuos que “merecen más” por la posición que ocupan o por lo que creen aportar.

“El acceso al poder distorsiona el sistema de creencias”, sostuvo, al indicar que muchos corruptos desarrollan una visión errónea de su rol como administradores de recursos públicos, justificando sus actos como compensaciones personales. Aclaró que no toda persona que llega al poder es corrupta, pero quienes lo son suelen compartir perfiles psicológicos similares, marcados por la distorsión moral y la justificación interna.

Impacto social y transmisión de la corrupción

Vergés destacó que la corrupción no responde a un partido político específico, sino que es un problema cultural arraigado, que se fortalece cuando existen dobles discursos: figuras que se presentan públicamente como solidarias y altruistas, mientras en privado realizan prácticas que perjudican a la mayoría de la población.

En cuanto al impacto social, el especialista explicó que la corrupción genera en los pueblos un aprendizaje de indefensión, donde las personas comienzan a ver estas conductas como normales y solo reaccionan cuando el abuso “se pasa de lo aceptable”. Este fenómeno, señaló, es visible en varios países de América Latina, donde la población termina psicológicamente afectada por la repetición constante de abusos sin consecuencias.

El psicólogo advirtió además que la corrupción sí se aprende y se transmite, especialmente cuando quienes la practican no enfrentan sanciones. “Cuando la gente ve que otros se benefician sin consecuencias, se activa un círculo vicioso”, afirmó, agregando que no solo es corrupto quien ostenta poder, sino también quien colabora de manera pasiva o activa, por ejemplo, ofreciendo sobornos para evadir la ley.

Finalmente, Verges subrayó que la corrupción se construye desde pequeños actos cotidianos, que con el tiempo forman una estructura piramidal difícil de desmontar, insistiendo en que combatirla requiere educación, conciencia social y responsabilidad colectiva.