Ricardo Lewandowski ejerció el cargo con celo y dignidad, enfrentando limitaciones políticas y presupuestarias.
Renuncia ministro de Justicia Brasil Ricardo Lewandowski tras dos años en el cargo por motivos personales.
São Paulo (Brasil).- El ministro de Justicia de Brasil, Ricardo Lewandowski, renunció este jueves al cargo alegando motivos personales.
Lewandowski, de 77 años, permaneció dos años en el gabinete del presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, y asumió el cargo después de jubilarse de su anterior puesto como magistrado en el Tribunal Supremo.
La salida de Lewandowski se daba como segura en medios políticos desde hace semanas, en parte por el desgaste político causado por las trabas que el Congreso está poniendo al debate de una propuesta de enmienda constitucional que propone reforzar la seguridad pública, principal iniciativa impulsada por el ahora exministro.
En su carta de dimisión, Lewandowski dijo que ejerció sus atribuciones "con celo y dignidad" y exigiéndose a sí mismo y a sus colaboradores "el mejor desempeño posible", teniendo en cuenta "las limitaciones políticas, coyunturales y presupuestarias" que enfrentó.
El ministro participó este mismo jueves en su último acto público junto a Lula, la ceremonia de recuerdo del ataque perpetrado por radicales de extrema derecha contra las sedes de los tres poderes del Estado el 8 de enero de 2023.
El Gobierno todavía no ha informado quién será el próximo ministro y, al menos de forma interina, asumirá el cargo el secretario ejecutivo de la cartera, Manoel Almeida.
La ley electoral obliga a los candidatos a dejar el cargo seis meses antes de los comicios, en los que el próximo octubre se elegirá al nuevo presidente, así como a diputados, senadores y gobernadores de los 27 estados del país.
La salida del ministro de Justicia de Brasil se produce en un contexto político marcado por tensiones entre el Poder Ejecutivo y el Congreso, así como por la cercanía del ciclo electoral.
El Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha enfrentado dificultades para avanzar en reformas estructurales, especialmente en áreas sensibles como la seguridad pública, donde las propuestas del Ejecutivo han encontrado resistencia legislativa y un escenario político fragmentado.