La medida ha provocado que el templo, situado en una zona rural, se haya quedado vacío, mientras las autoridades religiosas envían a más bonzos para vigilarlo.
Tailandia tiene un grave problema de drogas, principalmente debido a la metanfetamina, situación que ha empeorado desde el golpe de Estado en la vecina Birmania (Myanmar), de donde procede gran parte del tráfico de estupefacientes.El portavoz policial en Bueng Sam Phan afirmó que realizan redadas en escuelas, templos y comunidades para localizar adictos y ayudarles a rehabilitarse. El 90% de los tailandeses profesa el budismo y en el país hay unos 30 mil templos y 300 mil monjes, según datos de las autoridades. A diferencia del sacerdocio en las Iglesias cristianas, los budistas pueden ordenarse por periodos cortos de tiempo, aunque también hay quienes se hacen monjes para toda la vida. En los últimos años han surgido polémicas en Tailandia entre algunos monjes por no cumplir con las normas monacales de austeridad y vivir con lujos y hasta estar implicados en escándalos sexuales o de drogas.