¿Qué es la castración química?

Mateo explicó que al bloquear la testosterona, el paciente experimenta una disminución significativa del deseo sexual. Indicó que "no va a tener deseo sexual porque al bloquear la hormona",.

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Santo Domingo.– El urólogo Pablo Mateo explicó que la castración química es un procedimiento médico basado en el uso de medicamentos para bloquear la producción de testosterona, hormona directamente relacionada con el deseo sexual masculino. Durante una entrevista en el programa El Despertador, el especialista aclaró que este método es reversible y que se utiliza desde hace años en el tratamiento de enfermedades como el cáncer de próstata.

Mateo precisó que el término "química" hace referencia al uso de fármacos y no a una intervención quirúrgica. Indicó que este tratamiento "bloquea la producción de la testosterona", pero que sus efectos desaparecen una vez se suspende la medicación, momento en el que la hormona vuelve a producirse de forma natural.

Diferencia entre castración química y quirúrgica

El especialista explicó que la principal diferencia entre la castración química y la castración quirúrgica radica en su carácter reversible.

Mientras la primera depende del suministro continuo de medicamentos, la segunda consiste en la extirpación de los testículos, lo que elimina de manera permanente la producción de testosterona.

    "La castración quirúrgica es irreversible", señaló Mateo.

    El urólogo indicó que la castración química se emplea de forma regular en la práctica médica, especialmente en pacientes con cáncer de próstata, tanto en etapas iniciales como avanzadas. Explicó que en algunos casos se utiliza de manera temporal para reducir los niveles hormonales antes de aplicar otros tratamientos, como la radioterapia.

    Señaló que, en pacientes con cáncer localizado, una vez finalizado el protocolo médico, que puede durar entre ocho y doce meses, la producción hormonal se restablece y el paciente puede recuperar su función sexual si no presentaba dificultades previas.

    Mateo explicó que al bloquear la testosterona, el paciente experimenta una disminución significativa del deseo sexual. Indicó que "no va a tener deseo sexual porque al bloquear la hormona", y que estos efectos varían dependiendo de si el tratamiento es temporal o permanente.

    En los casos de cáncer de próstata avanzado con metástasis, el bloqueo hormonal suele mantenerse de por vida, lo que implica una supresión sostenida de la libido y cambios prolongados en la esfera sexual del paciente.

    Limitaciones del procedimiento

    El especialista aclaró que la castración química no actúa sobre los pensamientos ni sobre los componentes psicológicos de la conducta, ya que su efecto se limita a la producción hormonal. Indicó que, aunque reduce la testosterona, el manejo de aspectos mentales o conductuales corresponde al ámbito de la psiquiatría y la psicología.

    Señaló que la disminución hormonal puede afectar el estado de ánimo y la autoestima del paciente, al provocar cambios emocionales y físicos asociados a la baja de testosterona.

    Consideraciones sobre su aplicación

    Durante la entrevista, Mateo también abordó los desafíos prácticos del uso de la castración química, señalando que se trata de un tratamiento costoso y de acceso limitado en algunos contextos.

    Explicó que, incluso en pacientes oncológicos, en ocasiones se recurre a la castración quirúrgica debido a la dificultad para sostener el tratamiento farmacológico de forma continua.

    El especialista reiteró que la castración química es una herramienta médica con indicaciones específicas y que su aplicación debe evaluarse dentro de un contexto clínico, tomando en cuenta tanto los efectos físicos como los psicológicos del paciente.

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