El objetivo real es fragmentar Estados y promover conflictos internos para asegurar la supremacía de Israel en Medio Oriente.
El ataque sionista-estadounidense contra Irán refleja un plan para imponer hegemonía y fragmentar Estados en Medio Oriente.
Santo Domingo.– La agresión sionista-estadounidense contra la República Islámica de Irán no puede entenderse dentro de los pretextos declarados sobre el “programa nuclear”, sino que debe leerse como parte de un proyecto más amplio destinado a redibujar el mapa de la región en función de la hegemonía imperialista de Estados Unidos y del plan colonial sionista.
La esencia de esta agresión radica en el intento de quebrar cualquier fuerza regional independiente que se niegue a someterse al sistema de dominación occidental y que busque apoyar las causas de liberación, en particular la causa palestina. Irán, por su postura política de apoyo a los movimientos de resistencia y de rechazo a la subordinación, representa un obstáculo para el proyecto de imponer un Medio Oriente completamente sometido a la influencia estadounidense y a la superioridad militar sionista.
El verdadero objetivo no es impedir un arma nuclear, sino desmantelar un Estado independiente, debilitar un eje que rechaza la hegemonía y abrir el camino para la implementación de una visión colonial basada en la fragmentación de los Estados y en la promoción de conflictos internos, garantizando la permanencia de “Israel” como potencia dominante en la región.