Jóvenes de RD: atrapados entre la informalidad y un futuro incierto
Más del 54 % de los trabajadores en República Dominicana laboran en condiciones informales sin protección legal ni beneficios sociales.
De las 5,149,829 personas ocupadas, más de la mitad están en el empleo informal: 54.6%, lo que refleja una leve reducción al compararlo con el 55.3% del 2024, según la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo del Banco Central, publicada en diciembre del 2025.
Actualizado: 11 de Febrero, 2026, 06:39 PM
Publicado: 11 de Febrero, 2026, 05:04 PM
Santo Domingo.– Paredes pintadas de rosa, estantes flotantes llenos de esmaltes de distintos colores y una mesa adornada con un sin número de utensilios para arreglar las uñas, son algunos de los detalles que se aprecian al llegar al negocio de Marlene de Jesús Arias, de 28 años, en Los Guaricanos Villa Mella, Santo Domingo Norte.
Ser manicurista no era su plan. Cuando recién cumplió sus 18 años apostó por emplearse y duró tres años dejando currículum en diferentes empresas, pero nunca consiguió una oportunidad.
Su opción fue ayudarse con la informalidad, un concepto que el sociólogo Cándido Mercedes define: "Es cuando una persona tiene un trabajo que no está protegido legalmente ni regulado por el Estado. Eso significa que esa persona no tiene un contrato formal, no tiene protección social.
No tiene lo que se llama vacaciones, incentivos laborales, ni bonos".
Un peso económico que no se puede ignorar
De las 5,149,829 personas ocupadas, más de la mitad están en el empleo informal:
54.6%, lo que refleja una leve reducción al compararlo con el 55.3% del 2024, según la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo del Banco Central, publicada en diciembre del 2025.
De esa cantidad, poco más de un millón de jóvenes tiene empleo informal.
Los datos indican que para el tercer trimestre del 2025, unas 323,074 personas de entre 15 y 24 años estaban en el mercado informal mientras que de 25 a 39, la cantidad era de 772,139.
La Ley General de la Juventud 49-00, en su Artículo 3, indica que "se consideran como jóvenes las personas cuyas edades están ubicadas en el grupo comprendido entre los 15 y 35 años de edad".
De Jesús Arias señala que buscaba trabajo en lo que apareciera desde que salió de la escuela (el bachillerato), pero no logró conseguir una plaza, cosa que adjudica a la falta de experiencia laboral.
Su única opción fue trabajar en el salón de belleza de su madre, un área que desconocía.
"Yo tengo ya casi 10 años siendo manicurista. Inicié con mi madre, ella necesitaba una persona y yo le dije vamos allá, pero yo no sabía de nada, no tenía ningún conocimiento y poco a poco fui aprendiendo", relata.
Youtube fue su aliado en este camino.
"Yo aprendí viendo videos en YouTube, no hice cursos. Inicié de a poco e iba practicando", afirma con una sonrisa al recordar que, de los 10 años en ese mundo, duró cuatro trabajando con su madre y ya tiene seis con su propio negocio en su casa.

Aunque actualmente estudia arquitectura en la Universidad Dominicana (O&M), en sus planes no está emplearse por ahora ya que, según sus palabras, en su negocio le va mucho mejor de lo que podría ganar en un empleo formal.
"Aquí hago entre los 30 a 40 mil pesos en total. Sacando los gastos que tengo podría decir que quedan entre 15 y 20 mil pesos todos los meses. Hay meses que son lentos como, por ejemplo, enero y hay otros que son más activos, que hay más movimiento", detalla.
Aunque está consciente de que un trabajo formal le garantiza un seguro de salud y estar adscrita a una AFP para un ingreso seguro en una futura jubilación, Marlene tiene un, pero...
"Duré mucho tiempo buscando trabajo, tanto virtual como físico, y me cansé"
Para el economista Alejandro Arredondo, la informalidad es un escenario precario en el sentido de que obtienen recursos, pero no están en la seguridad social, no cotizan, no pagan los impuestos. "Ganan dinero para vivir el día a día".
Este fenómeno en la población juvenil es estructural, ya que según Arredondo no se han implementado políticas públicas enfocadas en incluir a los jóvenes en empleos formales.
"Estamos hablando de que los jóvenes puedan tener pasantías con garantías laborales en las empresas. Y eso tiene que ser parte de un diálogo social entre gobierno y el sector patronal, empresarial", indicó.
El economista afirma que tomar medidas beneficiaría a ambas partes ya que el Estado no tendrá, cuando estos jóvenes sean adultos mayores, una carga con la seguridad social.
"Insertarlos en educación vocacional porque siempre se tiene pensado que yendo a la universidad se puede conseguir empleo y eso no está garantizado. Sin embargo, una escuela técnica vocacional, puede conseguir empleo y tener recursos muy buenos. Estamos hablando de plomeros, ebanisterías, carpintería", insiste.
Para él, la formalidad debe ser un puente accesible, con incentivos reales, menos burocracia, con empleo digno y no debe sentirse como un salto al vacío, sino como una red de seguridad.
EL TAXISTA QUE ELIGIÓ SU PROPIO RITMO
Al igual que Marlene, Christopher Medina Pérez, también estudiante universitario pero de ingeniería, mira la estabilidad de manera diferente y apuesta a su esfuerzo propio para salir adelante.
Aunque en dos ocasiones este joven de 23 años tuvo empleos formales, uno en una fábrica como operador de máquinas y otro en un call center en inglés, en ninguno duró un año. En el primero duró siete meses y en el segundo, ocho.
"Creo que duré poco porque no me puedo adaptar mucho a un horario. Yo soy una persona que piensa que eso limita mucho tu crecimiento. Tú quieres estudiar, hacer todo tipo de cosas, ser empleado te limita demasiado realmente", afirma.
Al no tener un plan específico, financiar un carro y trabajar como taxista en plataformas digitales fue una de sus opciones.
"Yo promediaba de 4,000 a 5,000 pesos diario trabajando en un plazo de 8 a 12 horas, esa era la media. O sea, semanal yo podía hacer entre 20 y 30 mil pesos. Eso fue un tiempo, yo duré como un año trabajando así".
Esa cifra contrasta mucho con los sueldos que percibía Pérez, quien vive en el residencial Juan Rafael, Jacobo Majluta, Santo Domingo Norte.
En el primero cobraba entre 20 a 24 mil pesos mensuales y en el call center en inglés, idioma que aprendió "por su cuenta", ganaba hasta 40 mil pesos mensuales, cuando trabajaba horas extras.
Hoy, su trabajo como taxista lo complementa con un negocio de cigarrillos electrónicos que emprendió junto a dos amigos hace tres meses, mientras también estudia ingeniería civil en la Universidad Dominicana.

Aunque tiene como proyección hacer crecer su emprendimiento y, "quizás", en el futuro formalizarse para estar afiliados a una AFP y ARS, son dos puntos sobre los cuales tiene mucho escepticismo.
"No es algo que me preocupe realmente, desde mi punto de vista y mi experiencia, he visto que por lo menos en este país es algo que no funciona directamente bien. Yo he visto personas que tienen 30 años trabajando y cuando se retiran cobran algo que ni siquiera da para la medicina", cuestiona.
De lo que sí está convencido es: "me va mejor que siendo empleado, claro que sí". Sin embargo, apela para que desde el Estado se creen mecanismos que den más oportunidades reales y convenientes a sus contemporáneos.
UN CAMBIO GENERACIONAL
Estas dos historias no son casos aislados. Según el sociólogo Cándido Mercedes, aunque duela y afirme que no está de acuerdo con la informalidad, "en ese mercado se gana mejor".
Pero en este fenómeno existe un punto que juega un papel importante: hay un cambio generacional.
"La nueva tendencia es la siguiente. Los jóvenes de la generación Millennial y de Cristal no te van a durar dos, tres, cuatro o cinco años como mi generación, que buscaba la estabilidad", indica Mercedes.
La realidad ahora es que si un empleado joven entiende que ya aprendió lo que quería y no ve posibilidades de ascenso en una empresa, se va.
"La estabilidad laboral va a desaparecer", teme este experto. "La tendencia es eso, lo que se llama el futuro de la empleabilidad. Por eso, la dinámica de las competencias ha ido cambiando y van a seguir cambiando, es muy dinámica".
Aunque un empleado joven no cuente con seguridad social, se siente más libre y satisfecho de poder manejar su propio tiempo -en términos emocionales y psicológicos-, afirma Mercedes, experto en gestión humana.
Explica que "ellos (los jóvenes) no lo ven como inestabilidad, ellos lo ven como parte de su realización. Antes era un privilegio, una simbología de estatus decir yo entré esa empresa y duré 40 años.
Hoy no, porque van cambiando los paradigmas. Lo que era estabilidad, ya no va a existir como la estabilidad de antes. Es lo que me da a mí lo que yo quiero como ser humano".
UNO DE LOS PRINCIPALES DESAFÍOS
La informalidad no es un problema ajeno a las autoridades. El ministro de Trabajo, Eddy Olivares, reconoce que "es uno de los principales desafíos estructurales del mercado laboral dominicano".
Para el funcionario, esos factores estructurales están vinculados a la calidad del empleo, la productividad del aparato productivo y las barreras de acceso al empleo formal.
"Otro factor relevante es la estructura productiva del país, caracterizada por una alta concentración de micro y pequeñas unidades económicas, especialmente en sectores como comercio, servicios personales, construcción y agricultura, que presentan mayores niveles de informalidad y donde se emplea una gran proporción de jóvenes", dice.

Al ser entrevistado sobre el tema, Olivares admite que "la informalidad limita las oportunidades de capacitación, certificación de competencias y progresión laboral".
Detalla que la ausencia de experiencia en entornos formales reduce la acumulación de capital humano, dificulta la transición hacia empleos de mayor calidad y puede generar trayectorias laborales marcadas por la precariedad.
Dijo que el Ministerio de Trabajo ejecuta un conjunto de estrategias integrales entre el que destaca el proyecto RD-Trabaja, cuyo objetivo es insertar en el mercado laboral unas 30,027 personas entre 18 y 35 años al año 2027, priorizando a quienes buscan su primer empleo, jóvenes NINI (ni estudian ni trabajan), mujeres y otras personas con discapacidad.
De forma complementaria, dice la entidad, que en coordinación con el Infotep, entre 2026 y 2027 se desarrollarán programas de formación focalizados en distintas provincias, beneficiando a buscadores de empleo, mediante un modelo que integra competencias básicas, capacitación técnico-vocacional y pasantías en empresas privadas, alineadas a la demanda del mercado laboral.
Para garantizar la permanencia en estos programas, los participantes reciben un estipendio diario de transporte y alimentación durante el proceso formativo.
En ese sentido, "El verdadero riesgo no es trabajar informal hoy, es envejecer informal para mañana", advierte el economista Arredondo.
La informalidad garantiza estabilidad económica inmediata de los jóvenes, pero resulta incierta e insostenible para su futuro. Partiendo de esta realidad, los expertos coinciden en que el Estado debe crear, promover y ejecutar políticas públicas para acompañar a la juventud emprendedora y ayudarla a consolidar sus negocios y construir su porvenir.

Petra Minaya Cuevas
Periodista egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Cuenta con experiencia en medios digitales e impresos. Ha trabajado como coordinadora de contenido para programas de opinión y en el manejo de redes sociales.
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