Irán: tema obligado
La comunidad iraní responde con protestas tras la muerte del líder espiritual Ayatollah Khamenes.
Actualizado: 03 de Marzo, 2026, 12:39 PM
Publicado: 03 de Marzo, 2026, 12:12 PM
Miguel Mejía.
Al momento de escribir esta entrega hacía 48 horas del inicio de los ataques militares, sin precedentes, a la República Islámica de Irán por parte de los Estados Unidos de Norteamérica e Israel con el apoyo de algunos países del Golfo Pérsico que prestaron sus territorios para que desde las mismas bases militares se ejecutara el criminal ataque.
Impacto en la comunidad
Las primeras imágenes que circularon de los viles bombardeos eran cuerpecitos ensangrentados de niñas estudiantes al haber sido una escuela primaria uno de los primeros objetivos, arrojando a la fecha 143 niñas asesinadas, acción contradictoria con el supuesto mensaje del imperialismo estadounidense y el sionismo de liberar a un pueblo que terminan acribillando de manera genocida una institución educativa.
Este condenable hecho lo acometen mientras promovían negociaciones con Irán de manera conjunta, Trump y Netanyahu, lo cual resultó ser un espejismo, como tantos que promueven cuando se empeñan en hablar de "diálogo" para la paz sin ocultar que la que ellos promueven es la guerra.
De este modo, cometen el asesinato del Líder espiritual del pueblo iraní, Ayatollah Sayy Ali Khamenes, quien ya había cumplido 86 años de edad, habiendo dirigido por décadas la República Islámica de Irán. La comunidad religiosa ha tomado su muerte como un estandarte de lucha, ocupando las calles en señal de tributo y con intención de vengar su muerte.
¿Cómo ocurrió la agresión y cuáles son sus objetivos?
La agresión sionista-estadounidense contra Irán no puede entenderse dentro de los pretextos declarados sobre el "programa nuclear", sino que debe leerse como parte de un proyecto más amplio destinado a redibujar el mapa de la región en función de la hegemonía imperialista y militarista de los Estados Unidos y del plan sionista; ya el mundo viene observando la dinámica de Donald Trump en este sentido hasta por encima de sus propios estamentos institucionales, violando permanentemente el Derecho Internacional.
El mundo está y seguirá reaccionando ante esta ofensiva sin control.
La esencia de esta agresión radica en el intento de quebrar cualquier fuerza regional independiente que se niegue a someterse al sistema de dominación occidental y que busque apoyar las causas de libración de los pueblos, en particular la causa palestina.
Irán, por su postura política, humana y solidaria, de apoyo a los movimientos de resistencia y de rechazo a la subordinación, representa un obstáculo para el proyecto de imponer un Medio Oriente completamente sometido a la influencia estadounidense y a la superioridad militar sionista.
El verdadero objetivo no es impedir un arma nuclear, sino desmantelar todo un Estado independiente, debilitar un eje que rechaza la hegemonía y abrir el camino para la implementación de una visión colonialista basada en la fragmentación de los Estados, así como en la promoción de conflictos internos garantizando la permanencia de Israel como "potencia dominante" en la región.
Enfrentar y condenar esta agresión, de impredecibles consecuencias, no es sólo defender a un país en particular, sino que forma parte de una lucha más amplia contra el imperialismo estadounidense y el sionismo, y, contra todos los intentos hegemónicos y colonialistas de someter a los pueblos de la región a la ley de la fuerza, saquear sus riquezas y abolir su derecho a la autodeterminación.
Comienzan a verse consecuencias
Hoy, el Estrecho de Ormuz paso obligatorio de toda la carga en el Golfo Pérsico y sobre todo la única vía para la salida del petróleo queda como vía insegura para transitar y así se van disparando los precios del petróleo, porque, además quienes hoy dominan la industria, como las transnacionales históricas, son partícipes de que este acto criminal contra Irán siga su curso.
En otro orden, por parte de Estados Unidos no existe mandato o autorización del Congreso para este criminal acto del cual tanto congresistas como el propio presidente Trump deberán rendir cuentas ante la justicia norteamericana a partir de noviembre próximo y ante la justicia internacional y su corte penal, de lo cual, ya un declarado y condenado criminal como Netanyahu, sigue libre y pretendiendo convertirse en el nuevo Emperador del Medio Oriente.
Esta situación describe un escenario apocalíptico conforme a los hechos que hasta el momento son del dominio público y podría tener una onda expansiva de alcance global.
Ojalá las partes agresoras que representan los Estados Unidos e Israel entiendan la dimensión de este hecho para el mundo y se dispongan al diálogo que debió prevalecer antes del atentado criminal, tomando en cuenta que el respeto al Derecho Internacional es inherente a todas las naciones en igualdad de condiciones.


