La crisis en las EDE persiste, mientras expertos privados esperan oportunidad para implementar soluciones efectivas.
Santo Domingo.– Decía mi papá que no hay problema que resista ponerle buena cara y fajarse a solucionarlo confiado en que, como decía su tío Pin, “si tu mal tiene cura, ¿por qué te aprietas? Y si no tiene cura, ¿por qué te apuras?”.
Recuerdo siempre la sabiduría de ambos al contemplar cuán afortunados somos los dominicanos de contar no sólo con la Virgen de la Altagracia, sino con un sector privado que a veces porfiadamente, por rechazos o fracasos previos, siempre está dispuesto a colaborar con la solución de problemas que parecen imposibles de arreglar.
Es innegable, por sus resultados patéticamente penosos, que al Voltícaro Fuñéctrico no le bastarán los años que le quedan a este Gobierno para salir del chiquero del tollo de las EDE.
Ayer en Madrid el pionero de la generación eléctrica privada, con casi cuatro décadas de exitosa experiencia proveyendo energía al principal polo turístico dominicano e inversiones notables en otros países, ofreció nueva vez al país su concurso para arreglar lo hasta ahora incorregible.
Una cosa es abusar de la confianza de un presidente embarcándolo en tragedias como las EDE y otra la autoridad de la experiencia exitosa.
El asunto no es favorecer o contratar a una u otra empresa, sino que la experticia y buena fe están sentadas esperando un turno al bate para dar otro jonrón.