Abra los ojos presidente Abinader: le quieren manchar su historia de sangre…

El presidente Abinader es llamado a garantizar la protección de periodistas para preservar la credibilidad del Estado.

Santo Domingo.– Señor presidente Luis Abinader: Lo que está ocurriendo en sectores del poder es alarmante, vergonzoso y profundamente preocupante. Algunos dirigentes del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y funcionarios de su gobierno, han cruzado una línea peligrosa que es la de amenazar, atacar e intentar desacreditar a periodistas y comunicadores que ejercen su trabajo con firmeza, amparados en la Constitución y en la Ley de Libertad de Expresión.

Amenazas y ataques a periodistas en el contexto político dominicano

No se puede permitir que desde el poder se pretenda intimidar a la prensa porque cuestione, investigue y denuncie corrupción, narcotráfico o vínculos oscuros de actores políticos y el funcionariado.

El periodismo no es un aplauso automático en favor de los servidores públicos; sino un contrapeso democrático, y cuando el poder intenta callarlo, se encienden las alarmas.

    Usted, presidente Abinader, llegó a la Presidencia con el discurso de la transparencia, la institucionalidad y el respeto a las libertades públicas, garantista de libre ejercicio de la libertad de expresión y difusión del pensamiento de la ciudadanía, más aún de los periodistas del país. Su narrativa ha sido la del cambio, la del fortalecimiento democrático, la de no perseguir ni presionar a la prensa crítica. Pero cuidado, porque hay sectores que, en nombre de su gobierno, actúan como si la intolerancia fuera política de Estado. Y eso no solo es injusto, es peligrosamente contraproducente. La historia es implacable. No distingue entre el presidente que ordenó y el que permitió. Cuando se embarra la democracia de sangre, la mancha alcanza al jefe de Estado.

    Impacto de las amenazas a periodistas en la democracia y la imagen del gobierno

    No se equivoque: si un periodista es amenazado, perseguido o agredido y atentan contra su vida por denunciar irregularidades, delincuencia y corrupción, el daño no lo sufre solo ese comunicador, lo sufre la credibilidad del gobierno y jefe de estado que lo permite. Lo sufre la imagen internacional del país. Lo sufre su legado. Y lo más grave: le quieren manchar de sangre su gestión de gobierno y su historia que ya tiene bien ganada por cómo ha ejercido el poder.

    La República Dominicana no puede retroceder a épocas donde el miedo era la respuesta frente a las críticas. La prensa libre es incómoda, sí, pero es necesaria. Es el oxígeno de la democracia y las libertades de los pueblos.

    Desde esta tribuna lo digo con claridad: quien amenaza a un periodista porque denuncia corrupción y actos que infringen las leyes, no defiende al gobierno; lo debilita. No protege al gobernante; lo expone. No fortalece el partido; lo hunde moralmente.

    El poder es pasajero. La reputación es permanente. Señor presidente, rodearse de intolerantes es un error estratégico y moral. La democracia se defiende permitiendo que hablen incluso quienes incomodan.

    Y a aquellos que creen que la intimidación nos hará callar, les recuerdo algo: cuando pasen los nublados, contaremos las estrellas. Porque la verdad puede ser atacada, pero no puede ser sepultada.