Luces y apagones
El objetivo es alcanzar un 25% de energía solar en pocos años, aprovechando tierras estatales para paneles solares.
Actualizado: 03 de Marzo, 2026, 01:19 PM
Publicado: 03 de Marzo, 2026, 01:16 PM
Bernardo Vega.
Si alguien hubiera sobrevolado el territorio nacional la noche del lunes pasado, habría visto que el país entero estaba "apagado", excepto la costa este, desde Uvero Alto pasando por Macao, Bávaro y Punta Cana.
Y es que allí operan empresas privadas de generación y distribución eléctrica, lo que garantiza que no surjan apagones, aunque la tarifa es más cara que la de las distribuidoras públicas. En pequeñas aldeas de pescadores como Boca de Yuma, donde los ingresos monetarios son discretos, sus ciudadanos prefieren pagar más caro a generadoras privadas y no a las públicas.
Privatización sector eléctrico: historia y contexto
Sin embargo, la discusión del problema eléctrico en general, es, tal vez, el más importante del país, pero se ha dejado de plantear la alternativa de privatizar de alguna forma la generación y distribución de energía. Hagamos un poco de historia. Trujillo, afectado por la falta de ingresos tributarios debido a la gran depresión de 1929, encontró en 1931 que la compañía de teléfono era pública y entonces optó por venderla, adquiriéndola una empresa norteamericana.
Desde entonces los dominicanos gozan de buenas comunicaciones, tanto así que hace pocos días se anunció que Google establecería aquí uno de sus grandes centros de distribución de comunicaciones.
La generación eléctrica estuvo en manos de una compañía norteamericana hasta que Trujillo decidió en 1950 que la comprara el Estado y desde entonces tenemos apagones.
Los dominicanos, con su macabro sentido del humor, comenzaron a comentar sobre lo bueno que era "El Jefe", ya que por las noches durante los apagones podíamos gozar de observar la belleza de la luna.
A pesar de lo eficiente que fue Julio Sauri administrando la Corporación Dominicana de Electricidad (CDE), los apagones continuaron. Sería tan solo durante el gobierno de Leonel Fernández cuando se vendieron parte de las acciones estatales de dos generadoras, Itabo y Ege-Haina, y desde entonces el sector privado las administró con eficiencia.
La distribución de electricidad se dividió en tres empresas, Edenorte, Edesur y Edeste y fueron adjudicadas dos de ellas a una compañía española y la otra a una norteamericana, pero durante el gobierno de Hipólito Mejía este decidió anular esos contratos y desde entonces las tres empresas estatales pierden una enorme cantidad de dinero por no cobrar la totalidad de la generación que venden, por nóminas excesivas y otras causas.
Propuestas para la gestión y energías renovables
Durante el gobierno de Danilo Medina se construyeron las plantas Catalina como proyecto estatal y, aunque cuentan con uno de los mejores administradores a la cabeza de las mismas, se mantiene la influencia política obligando a la empresa a pasarle al Estado sus beneficios como dividendos, cuando parte de estos deberían dedicarse al mantenimiento y ampliación de las plantas, a medida que pase el tiempo, tal y como ocurre en cualquier empresa.
La solución, a nuestro parecer, radica en que el sector privado de alguna forma maneje a las tres distribuidoras, ya sea bajo un contrato de administración donde los beneficios del sector privado estén vinculados a incrementos en los cobros, pero siendo el Estado el único accionista, y también quien realiza las inversiones tan necesarias para mejorar ese cobro, o, alternativamente, que empresas privadas adquieran la mayoría o minoría de sus acciones e inviertan sus propios recursos en la empresa.
Una fuente de plata para el Estado con qué nutrir de dinero fresco al sector podría provenir de la venta de una cantidad no mayoritaria de las acciones en las Catalina para que estos recursos se inviertan en las distribuidoras, una vez estas las administre el sector privado.
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Un objetivo estratégico nuestro debe ser el ya formulado por Brasil, en el sentido de que el 50% de la energía provenga de paneles solares. El objetivo cubano es de un 25% dentro de dos años.
En nuestro caso deberíamos llegar al 25% en pocos años. Eso es factible ya que el costo de los paneles solares, producidos casi exclusivamente en China, ha tenido una fuerte reducción y la estabilidad en el suministro de energía solar se logra con unas baterías cuyo precio también ha bajado.
Con tantas tierras llanas, sin uso agrícola en manos del CEA, más la sabana de Guabatico se podría lograr que el Estado aporte parte de las mismas al capital de empresas que ubicarían allí paneles solares.
Ya lo dijo el poeta: "Hay un país en el mundo, colocado en el mismo trayecto del sol...".


